Tres días después de recibir un celular mediante el cual extorsionistas intentaban comunicarse y no obtener respuesta llegan a asesinarla.
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Una joven de 22 años fue asesinada en Sanarate por negarse a pagar extorsión de la tienda en la que trabajaba.
Felipa Rosalinda Santay Ordóñez, tuvo un acercamiento con extorsionistas tres días antes de su fallecimiento ya que habrían llegado a dicha tienda a dejar un teléfono celular para contactarse con ella y exigirle una suma de dinero.
La víctima fue asesinada con proyectiles de arma de fuego mientras se encontraba una tienda que también servía como tortillería en el kilómetro 53 de la ruta al Atlántico.

Familiares de la víctima llegaron al lugar y reconocieron el cuerpo. Entre lágrimas, señalaron que era originaria del cantón Cruz Che Segundo, Quiché, y que había viajado al municipio para trabajar, pues se le había dado la oportunidad de despachar en la abarrotería.
Testigos señalaron que dos hombres llegaron en motocicleta al negocio; uno de ellos entró a la tienda, aparentemente para comprar. Aprovechando un momento de distracción de Santay, disparó contra ella y luego huyó junto a su cómplice a gran velocidad.

Propietarios no pagaron
La primera hipótesis de las autoridades indica que el crimen ocurrió porque los dueños de la tienda hicieron caso omiso a las llamadas de los delincuentes al celular que recibió Felipa, a través del cual exigieron la extorsión.




