Guatemala busca acelerar su adhesión al tratado comercial con la potencia asiática para recuperar competitividad, atraer inversión y consolidar proyectos de economía circular.
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Guatemala se encuentra en un punto de inflexión comercial estratégico luego de que, tras años de negociaciones y una pausa que comenzó en 2017, el país busque concretar finalmente su adhesión al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y Corea del Sur.
Esta integración no es solo un trámite administrativo, sino una necesidad urgente para revertir la caída en las exportaciones y abrir la puerta a una era de transferencia tecnológica e inversión de alto impacto.
Actualmente, el sector privado y el Gobierno guatemalteco han finalizado los procesos internos, por lo que la responsabilidad recae ahora en los congresos de los países vecinos para validar el ingreso de la economía más grande de la región a este bloque comercial.

El impacto de la ausencia del tratado
La falta de un marco legal preferencial ha pasado factura a la balanza comercial guatemalteca en los últimos años debido a que el país ha visto cómo sus cifras de exportación se han mermado por la falta de beneficios arancelarios que sus vecinos regionales ya disfrutan desde 2019.
David Juárez, presidente de la Cámara Guatemalteca Coreana, explica que "históricamente Guatemala ha tenido exportaciones sostenidas en productos importantes al mercado coreano, que han superado los 300 millones de dólares en años pasados, pero por temas arancelarios han bajado las exportaciones en un promedio de 100 millones de dólares".
Esta brecha representa una oportunidad perdida que el país busca recuperar mediante la diversificación de su oferta hacia productos procesados, minería e implementos médicos, según Juárez.

La certeza jurídica que brinda el TLC es vista como el ecosistema necesario para incentivar no solo el intercambio de bienes tradicionales como café y azúcar, sino la atracción de capitales en sectores estratégicos como la petroquímica, los textiles y la electrónica de alta tecnología.
La urgencia de la adhesión radica en que, mientras Guatemala permanece fuera del acuerdo, pierde terreno frente a competidores directos que ya movilizan sus mercancías sin las barreras tributarias que hoy frenan el crecimiento de los productores locales en el exigente mercado asiático.
Sostenibilidad y economía circular
Un ejemplo tangible de la cooperación binacional que ya rinde frutos es el éxito de empresas como Barret de Guatemala, que ha transformado un desafío ambiental en una fuente de divisas mediante la economía circular.
Angélica de León, fundadora de la empresa, relata cómo la tecnología y la cultura coreana del reciclaje han permitido exportar más de 74,000 toneladas de baterías usadas hacia Corea del Sur, cumpliendo con estándares internacionales.
"Para Guatemala la batería usada de ácido plomo es un desecho que además es peligroso, pero para Corea es un recurso; es una materia prima de alto valor", afirma de León.

Este modelo demuestra que la relación con Corea trasciende la simple compraventa de mercancías, ya que la adhesión formal al TLC facilitaría que más iniciativas basadas en el aprovechamiento de residuos escalen su impacto social y ambiental bajo el respaldo de certificaciones globales.
La empresaria destaca que este proceso se traduce en beneficios directos para la salud pública y el ambiente, puesto que gestiona el principio de algo nuevo al reinsertar materiales como el plomo y el plástico en cadenas de valor internacionales de forma técnica y responsable.
El reto de la integración
A pesar de que Guatemala ya completó su proceso legislativo interno, su entrada efectiva al tratado depende de que los congresos de los países que ya son parte —Costa Rica, El Salvador, Panamá, Nicaragua y Honduras— ratifiquen la incorporación del país al bloque.
Existe un llamado enérgico desde el sector privado para que la diplomacia comercial guatemalteca y sus pares centroamericanos prioricen esta agenda, pues David Juárez enfatiza que "necesitamos el apoyo de nuestros hermanos centroamericanos para que impulsen sus agendas en sus respectivos congresos para que Guatemala pueda ser reabierta".
#DiplomaciaComercialGT | El #ViceCancillerGT Julio Orozco participó en el encuentro “Tratado de Libre Comercio (TLC) Corea–Centroamérica: lo que viene para el comercio”, organizado por la Cámara Guatemalteco‑Coreana de Comercio, un espacio de diálogo y análisis orientado a… pic.twitter.com/wHniJDbejN
Por su parte, Jae Jung, primer secretario de la embajada de Corea en Guatemala, destacó que la incorporación de Guatemala abrirá oportunidades gigantescas no solo para el mercado local, sino para todo el bloque regional.
"Guatemala uniéndose al TLC de Centroamérica con Corea es una oportunidad realmente enorme para el mercado de Guatemala y también para el mercado coreano", aseguró el diplomático.
La meta es ambiciosa, pues los empresarios estiman que, con el tratado vigente, el volumen comercial podría saltar de unos 500 millones de dólares actuales a cifras que ronden los 1,000 millones de dólares anuales, consolidando a Guatemala como una de las puertas principales de Asia en la región.




