Un trabajador con buenos hábitos genera confianza y aporta estabilidad al equipo, lo que aumenta sus posibilidades de sobresalir. En un mercado laboral cada vez más competitivo y cambiante, destacar en un puesto laboral va más allá de tener las capacidades técnicas o experiencia.
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Los hábitos se forman a través de la práctica y la repetición contante. Estos van ligados a nuestro comportamiento y los realizamos de forma automática. La psicóloga clínica Anaité Garzaro señala una de las características más valoradas por las empresas: "La puntualidad es un valor importante, practicarlo puede hacer la diferencia en cómo los perciben", explica.
La profesional también destaca la importancia de "cumplir con lo que corresponde, hacerse cargo de sus errores, anticiparse, dar ideas o solucionar", afirma.

Según la psicóloga, la actitud de una persona se nota en como enfrenta los retos, acepta correcciones y se relaciona con sus compañeros. Una actitud positiva la posee alguien que le gusta aportar a la empresa en donde trabaja, busca soluciones a los inconvenientes, sabe trabajar en equipo, no causa conflictos.
Asimismo, explica que "una actitud negativa la posee una persona que vive quejándose constantemente, busca sobresalir a costa de la propia empresa, no da más de lo que le piden". Para desarrollar buenos hábitos, es fundamental identificar los aspectos que hay que mejorar y luego marcarse objetivos claros.
Garzaro advierte que es importante detectar ciertas señales como: "no se es capaz de reconocer que se equivoca o no ser responsable, puede ser un enemigo latente. Llegar tarde y normalizarlo". Mejorar los hábitos puede ayudarte a crecer dentro de la empresa, ser tomado en cuenta y lograr mejores resultados. En tiempos donde el trabajo es un recurso valioso, fortalecer nuestros buenos hábitos abre la puerta a un futuro laboral más estable y prometedor.
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¿Qué es un hábito?
Es el resultado de una acción que repetimos frecuentemente de forma automática, ya sea una práctica buena o mala que llevamos a cabo para desarrollar nuestras actividades diarias.
Tipos de hábitos
- Laborales: llegar puntualmente, cumplir fechas de entrega, organizar el trabajo, mantener actitud positiva.
- Físicos: involucran el cuerpo y la salud, como hacer ejercicio.
- Sociales: involucran la interacción con los demás.
- Mentales: se relacionan con la forma de pensar y de procesar la información.
- Afectivos: están relacionados con la expresión y manejo de las emociones.

Recomendaciones
- Aprender a escuchar antes de brindar su opinión
- Ser proactivos
- Aportar ideas, incluso cuando las consideren sencillas o pequeñas
- Hacerse responsables de sus actos




