Más de 100 personas han sido víctimas de esta modalidad de secuestro, en el que los acusados atribuían ser del Cartel Jalisco Nueva Generación, ejercían violencia psicológica y cobraban grandes sumas de dinero.
EN CONTEXTO: Secuestro exprés: así opera la red que sigue atemorizando a los guatemaltecos
Una empresa de Quetzaltenango recibió una llamada telefónica de supuestos clientes que cotizaron la instalación de paneles solares en Palencia, municipio de Guatemala. La empresa otorgó el servicio y envió los datos requeridos. El cliente confirmó de recibido, pero pidió más información para verificar que no se tratara de una estafa.
Tras varias horas de viaje, un trabajador de esa empresa llegó a la ubicación que le indicaron. Llamó al cliente, pero no le respondía. Luego, recibió una llamada por WhatsApp. Era el supuesto cliente, pero ahora lo amenazaba de muerte.
Le dijo que estaba secuestrado, lo tenían vigilado y que no se moviera. Luego, los clientes, ahora victimarios, llamaron a la empresa para exigir dinero a cambio de no dañar al trabajador. Esta es una de las más de 100 denuncias que recibió el Ministerio Público (MP) de una banda de supuestos secuestradores.
"Secuestros Gota a Gota"
Desde octubre de 2024, el MP comenzó a recibir denuncias de víctimas de una nueva modalidad de secuestro. Las denuncias tenían varios aspectos en común, por ejemplo, que las víctimas fueron contratadas para prestar un servicio técnico o profesional a domicilio; sin embargo, al llegar al lugar, recibían una llamada indicándoles que estaban secuestrados.

Por esta modalidad de secuestro, el MP y la Policía Nacional Civil allanaron varios inmuebles ubicados en Guatemala, El Progreso y Huehuetenango, logrando la captura de ocho personas vinculadas a esta red.
El operativo fue denominado "Secuestros Gota a Gota" y entre los resultados está la incautación de celulares y depósitos bancarios, que habría efectuado la familia o la empresa en donde trabajaba la víctima.

Imitadores del CJNG
Esta banda encontró una forma de secuestrar a personas, sin la necesidad de tener un espacio físico para retenerlos.
Los secuestradores no llegaban al lugar, pero bajo violencia psicológica, les hacían creer que "un francotirador les dispararía" si se movían del área. A su vez, llamaban a familiares o empresas para exigir el pago del rescate.
Las cantidades de rescate variaban, según el perfil de la persona, pero hubo pagos de hasta Q200 mil.

Además, los que se encargaban de intimidar a la víctima y su familia, fingían ser del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Sin embargo, la investigación arrojó que no pertenecen a este cartel de narcotraficantes, sino que se trata de imitadores.

La red fue desarticulada en una primera fase; sin embargo, la investigación continuará. Los investigadores estiman que por esta modalidad de secuestro, la banda cobró Q2.5 millones en rescates.





