El cáncer de cérvix es el segundo más frecuente en mujeres después del cáncer de mama. Conoce cómo la prevención y la detección temprana pueden salvar más de 800 vidas cada año en Guatemala.
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Cada año, cientos de mujeres guatemaltecas pierden la vida a causa del cáncer de cérvix, una enfermedad que, según especialistas, podría prevenirse.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Cérvix, organizaciones como el Rotary Club of Calgary Downtown y el Club Rotario Guatemala La Reforma, con el apoyo de La Fe en Práctica, destacan la urgencia de fortalecer la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno.

Según datos del Observatorio Global de Cáncer (Globocan) 2022, el cáncer de cérvix es el segundo tipo de cáncer más frecuente en mujeres, después del cáncer de mama.
Las cifras son preocupantes: en Guatemala se registran aproximadamente 1,555 nuevos casos y 872 muertes anuales por cáncer cervicouterino, según datos de las instituciones. La proyección para 2030 supera los 2 mil 170 nuevos diagnósticos al año, lo que evidencia una necesidad urgente de acción.
A nivel global, casi el 90 % de las muertes por esta enfermedad ocurre en países con menor acceso a atención médica, vacunación y controles preventivos, lo que refleja profundas brechas en la prevención y detección oportuna.

Barreras de acceso
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) indica que la mayoría de los casos se detecta entre mujeres de 35 a 59 años, muchas veces en etapas avanzadas, lo que reduce las probabilidades de tratamiento exitoso.
La cobertura de tamizaje es insuficiente: menos de la mitad de las mujeres se han realizado alguna vez la prueba de Papanicolaou, y las brechas son mayores en áreas rurales, comunidades indígenas y sectores de bajos ingresos.
El tamizaje más común es el Papanicolaou, que permite detectar células anormales en el cérvix, especialmente en mujeres expuestas al virus del papiloma humano (VPH), el cual es un factor de riesgo principal para el desarrollo del cáncer de cérvix.

Estrategias
El cáncer de cérvix está relacionado con el virus del papiloma humano (VPH) y, en la mayoría de los casos, puede prevenirse.
Las principales formas de hacerlo son la vacunación, las pruebas de detección temprana (como el Papanicolaou o el test de VPH) y el tratamiento de lesiones antes de que se conviertan en cáncer.
Uno de los programas de Rotary International, ejecutado por Guatemala por La Fe en Práctica, ha permitido examinar a miles de mujeres, capacitar a profesionales de la salud y llevar educación sobre prevención a distintas comunidades.
No obstante, el desafío sigue siendo ampliar el acceso a la vacunación, las pruebas de detección y el tratamiento, especialmente en zonas donde los servicios médicos son limitados.
Los especialistas coinciden en que estas medidas son la mejor manera de reducir los casos y salvar vidas. Como señala la doctora Patricia de Baiza, de La Fe en Práctica: "No hablamos solo de estadísticas; hablamos de mujeres, familias y vidas que pueden salvarse si actuamos a tiempo".

Cómo prevenir el cáncer de cérvix
- Vacúnate contra el VPH.
- Hazte pruebas de detección regularmente (Papanicolaou o test de VPH).
- Trata a tiempo cualquier lesión precancerosa.
- Acude a clínicas y programas de prevención para recibir atención y seguimiento.
- Infórmate y educa a tu comunidad sobre la enfermedad.




