Dormir bien es clave para la salud y el bienestar a lo largo de la vida, tanto para adultos como para los niños. Establecer rutinas saludables es clave para mejorar el sueño infantil y ayudar a tus hijos a equilibrar los sistemas del cuerpo y recuperar la energía gastada durante el día.
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Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), mantener horarios regulares para acostarse y despertarse ayuda a regular el ritmo circadiano del niño. Una rutina relajante antes de dormir, como leer un cuento o tomar un baño tibio, favorece la transición al sueño.

La AAP también recomienda evitar pantallas como celulares, tablets, computadoras y televisión al menos una hora antes de dormir, ya que la luz azul puede alterar la producción de melatonina, hormona que regula el sueño.
La Fundación Nacional del Sueño sugiere que los niños duerman entre nueve y doce horas por la noche, dependiendo de la edad. Crear un ambiente adecuado: una habitación oscura, fresca y silenciosa mejora la calidad del descanso.
Un sueño adecuado contribuye al desarrollo físico, emocional y cognitivo del niño. Promover estos hábitos desde la infancia es esencial para una vida saludable.

Rutinas
Los niños aman la estructura, les da seguridad. Crea una rutina:
- Baño tibio antes de dormir.
- Cuento o lectura tranquila.
- Canción suave.
- Siempre seguir el mismo orden, a la misma hora, todos los días.
Ambiente
Para los niños, el entorno marca la diferencia.
- Oscuridad: usa cortinas opacas si entra luz de la calle
- Silencio
- Temperatura agradable: ni frío ni calor extremo
- Cama acogedora: peluches favoritos, pijama cómodo

Antes de ir a la cama
- Evita que consuman azúcar, chocolate o cafeína.
- Nada de comidas pesadas justo antes de acostarse.
- Trata de que no tenga juegos bruscos, gritos o actividad física intensa.
- Opta mejor por juegos de mesa tranquilos, dibujos o armar rompecabezas.
En positivo
Si observas ansiedad o miedo en tus hijos, al momento de dormir
- Habla con calma sobre sus temores, ya sea a la oscuridad o a los famosos monstruos.
- Usa una "luz quitamiedos" o un "espray antimonstruos" casero.
- Evita regañarlos por tener miedo.
- Haz del momento de dormir una experiencia positiva, por ejemplo, crea la "Misión de dormir" y conviértelo en un juego suave.



