Sequías y lluvias irregulares afectan cultivos en comunidades del Corredor Seco, aumentando pérdidas de cosecha y la desnutrición infantil.
TE PUEDE INTERESAR: Monitorean contaminación en lucha por recuperar el río Chinautla
David, un hombre de 65 años, camina entre los cultivos secos de maíz en Tunucó Abajo, Jocotán en Chiquimula, observando cómo el terreno resiste cada vez menos el calor y la falta de lluvia.
En esta parte del Corredor Seco, muchas familias recurren a la agricultura como fuente de subsistencia. Sin embargo, las lluvias irregulares, las largas canículas y las altas temperaturas han complicado la producción de granos básicos, como de maíz y frijol.

La realidad que enfrentan familias como la de David coincide con los datos emitidos por World Vision Guatemala, respecto al impacto sostenido del cambio climático en el Corredor Seco.
Crisis acumulada
Según la entidad, esta región continúa siendo una de las más vulnerables a sequías prolongadas, inundaciones y fenómenos climáticos extremos que afectan directamente la producción agrícola y la economía de millones de personas.
World Vision explicó que en Guatemala la situación se ha convertido en una crisis acumulada por factores históricos como pobreza, degradación ambiental y pérdida constante de cosechas.

Estas condiciones han incrementado la inseguridad alimentaria y obligado a muchas familias a reducir su consumo de alimentos o buscar otras formas de sobrevivencia.
Mario Rivera, gerente de efectividad programática de World Vision Guatemala, señaló que la desnutrición infantil no responde a una sola causa, sino a múltiples problemáticas que se han intensificado con el cambio climático.
"Cuando la tierra se seca y los cultivos se pierden son los niños quienes más sufren. Esto es un reto de país que requiere soluciones compartidas, sostenibles e innovadoras", afirmó Rivera.

World Vision también alertó que más de un millón de personas en Guatemala enfrenta dificultades para acceder al agua y que el 41% de la población no cuenta con este servicio dentro de sus hogares, una situación que influye directamente en la nutrición y salud de la niñez.
Siembra en seco
En Jocotán, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) mantiene monitoreos constantes en las comunidades más afectadas por la sequía.
Durante un recorrido en el sector Los García, el delegado municipal de la institución, Edin Orellana, explicó que la mayoría de familias depende totalmente de la siembra de granos básicos.
Además, indicó que en el sector los agricultores realizan la llamada "siembra en seco", colocando las semillas antes de que inicien las lluvias con la esperanza de aprovechar el invierno. Sin embargo, cuando las precipitaciones tardan o la canícula se prolonga, las semillas se queman y la cosecha se pierde.

Orellana indicó que en 2025 el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) reportó pérdidas superiores al 85% en cultivos de granos básicos debido a los efectos del fenómeno de El Niño.
Pese a los desafíos, World Vision Guatemala considera que aún es posible fortalecer la resiliencia de las comunidades mediante proyectos de agricultura sostenible, acceso al agua y programas de nutrición infantil.

La organización también expresó su respaldo al Plan de la Lucha contra la Malnutrición 2025-2028, impulsado junto a SESAN y otras instituciones, que busca priorizar acciones integrales en salud, agua, agricultura y protección social para reducir la desnutrición infantil en las zonas más vulnerables del país.




