Está Picón nació como un negocio ambulante de carnitas y chicharrones y hoy cuenta con dos sucursales en el occidente del país, reflejando cómo la constancia y el trabajo duro pueden transformar una necesidad en un emprendimiento sostenible.
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En 2012, en un contexto donde las oportunidades laborales eran limitadas, don Henry González tomó una decisión que marcaría su vida y la de su familia en La Esperanza, Quetzaltenango. Ante la necesidad de generar ingresos, optó por emprender.
Con una bicicleta comenzó a recorrer las calles ofreciendo carnitas y chicharrones a domicilio. Más adelante, una motocicleta le permitió ampliar su cobertura y atender a más clientes.

Lo que parecía una solución temporal se transformó en un proyecto de largo plazo. Con disciplina, ahorro y reinversión constante, el pequeño negocio ambulante dio paso a la marca "Está Picón", que hoy cuenta con dos sucursales, ubicadas en La Esperanza y San Mateo, y proyecta abrir una tercera en los próximos meses.
Para don Henry, el crecimiento no fue producto de la casualidad, sino de la constancia. "Todo negocio inicia por necesidad, pero lo que lo mantiene es la persistencia. Mucha gente emprende, pero no todos resisten el proceso", expresa. Asegura que uno de los mayores retos fue mantenerse firme en momentos de baja venta, competencia y dificultades económicas.

El emprendedor destaca que el aprendizaje fue clave. Desde la atención al cliente hasta la administración y la mejora continua del producto, cada error se convirtió en una oportunidad para crecer. "Hay que probar, equivocarse y seguir. La experiencia es la que permite consolidar un buen negocio", afirma mientras supervisa la atención en uno de sus locales.
El modelo del negocio también refleja el valor del emprendimiento familiar. Su esposa y otros integrantes de la familia participan activamente en la operación de las sucursales, fortaleciendo no solo la empresa, sino también los lazos familiares. Para González, emprender no es únicamente vender, sino construir un proyecto sostenible basado en valores, compromiso y trabajo en equipo.

Magnolia Velázquez, integrante de Grupos Gestores, señala que historias como esta demuestran que el emprendimiento requiere visión y disciplina. "El camino no es fácil, pero cuando se tiene claridad en el objetivo y se toman decisiones firmes, los resultados llegan", puntualiza.
A pesar del éxito alcanzado, don Henry no ha olvidado sus inicios. Mantiene activa su unidad móvil en la Terminal Minerva, como símbolo de que todo gran negocio comienza con un primer paso.

Su historia se ha convertido en un referente para jóvenes y emprendedores del occidente del país, recordando que la clave no está solo en tener una idea, sino en sostenerla con trabajo constante y determinación.
Hoy, "Está Picón" no solo vende alimentos; representa el ejemplo de cómo la resiliencia, la visión empresarial y el compromiso pueden transformar una bicicleta en una empresa en expansión.




