El fortalecimiento de la competitividad en Guatemala requiere de una agenda estratégica que una al sector público y privado para modernizar la infraestructura vial y portuaria, mientras la economía se prepara para un crecimiento proyectado del 4.1% en 2026.
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El panorama económico de Guatemala para los próximos años se define por una dualidad marcada: una solidez financiera reconocida internacionalmente y un déficit de infraestructura que actúa como un freno de mano para los sectores productivos.
En entrevista con Soy502, Francisco Ralda, presidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), subraya que el país no puede conformarse con el crecimiento inercial.
Para el dirigente, es imperativo establecer una agenda de competitividad que coordine los esfuerzos del sector público y privado con un objetivo central: reducir el denominado "costo país" y brindar certidumbre jurídica a la inversión, tanto local como extranjera.

Esta necesidad de eficiencia se vuelve crítica al observar las cifras del Banco de Guatemala (Banguat). Según el informe de perspectivas económicas presentado por las autoridades monetarias en diciembre, el país cerrará 2025 con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3.7%, y se proyecta una aceleración hacia el 4.1% para 2026.
Esta trayectoria sitúa a Guatemala por encima del promedio mundial (3.2%) y de América Latina (2.4%), consolidando su posición como una de las economías más resilientes de la región.
Sin embargo, para Ralda, este crecimiento debe estar respaldado por acciones concretas en infraestructura vial y portuaria, las cuales considera el principal "cuello de botella" para el desarrollo.
La infraestructura como eje transversal
Uno de los puntos de mayor preocupación para el gremio exportador es la lentitud en la ejecución de la Ley de Infraestructura Vial. Aunque su aprobación fue celebrada como un avance legislativo fundamental, Ralda advierte que la implementación es, hasta ahora, deficiente.
La falta de asignación presupuestaria y la demora en el nombramiento de la gerencia para la dirección de proyectos prioritarios envían señales de incertidumbre.
"Muy bien por la ley, pero muy mal por la implementación", señala el presidente de Agexport, enfatizando que sin carreteras estratégicas y puertos eficientes, la competitividad de los productos guatemaltecos se diluye en costos logísticos innecesarios.
La crisis operativa en los puertos nacionales, específicamente en Puerto Quetzal y Santo Tomás de Castilla, ha llegado a un punto crítico. La falta de grúas y la congestión operativa encarecen el flete y retrasan las entregas, afectando la reputación de Guatemala como proveedor confiable. A esto se suma el incremento en los costos laborales.
Ralda destaca que el sector exportador ha absorbido aumentos de cerca del 20% en los salarios en los últimos dos años, lo que, sumado a aranceles de importación de insumos en ciertos sectores, eleva el costo de producción entre un 20% y 25%, mientras los precios internacionales de venta se mantienen estables.
Esta presión sobre los márgenes de rentabilidad exige una compensación a través de la eficiencia logística que el Estado aún no logra garantizar, según el presidente de Agexport.
Dinamismo sectorial y ventajas competitivas
A pesar de estos desafíos, diversos sectores de la economía guatemalteca muestran un desempeño vigoroso. La construcción se perfila como el gran motor de 2025, con un crecimiento proyectado del 8.7%, impulsado tanto por la inversión privada en vivienda y comercio como por un anticipado impulso fiscal en obra pública.
Por su parte, las actividades financieras y de seguros mantienen un ritmo sólido del 7.9%, reflejando un crédito bancario al sector privado que continúa dinámico, con una variación interanual cercana al 10%.
Guatemala posee ventajas competitivas que los inversionistas globales valoran: la deuda pública más baja de la región (26.3% del PIB), una inflación controlada que se sitúa en 1.73% a finales de 2025 —por debajo de la meta, pero con tendencia a estabilizarse en 3.5% para 2026— y un nivel récord de reservas monetarias internacionales que superan los US$ 32,000 millones.
Estas cifras, junto con un tipo de cambio estable, configuran un "escudo macroeconómico" que protege al país de choques externos, pero que requiere de reformas estructurales para traducirse en mayor bienestar y atracción de Inversión Extranjera Directa (IED).
Hacia la facilitación del comercio
La estrategia de Agexport para los próximos años incluye un enfoque agresivo en la facilitación del comercio a través de la digitalización de procesos aduaneros y la apertura de nuevos mercados. Actualmente, Estados Unidos recibe el 41.1% de las exportaciones guatemaltecas, seguido por Centroamérica y México.
Sin embargo, la apuesta es diversificar la oferta exportable y aprovechar las tendencias de nearshoring, donde la cercanía geográfica con Norteamérica se convierte en un activo estratégico.
Para capitalizar esta oportunidad, Ralda insiste en que no basta con la estabilidad; se requiere una mejora institucional profunda.
Las agencias calificadoras de riesgo, como Fitch y Moody's, coinciden en que Guatemala tiene una calificación crediticia al borde del grado de inversión (BB+), pero señalan debilidades persistentes en el Estado de derecho, la rendición de cuentas y un entorno político complejo que dificulta la eficacia de las políticas públicas.
Guatemala tiene los fundamentos económicos para ser una potencia regional, pero la brecha entre su potencial y su realidad logística debe cerrarse con voluntad política y ejecución técnica.
Como señala el liderazgo exportador, el éxito económico no dependerá solo de la resiliencia de sus empresarios, sino de la capacidad del país para modernizar su infraestructura y simplificar el camino para quienes producen y exportan.




