El traslado de la población permitió fundar Santa Cruz del Quiché lejos de Gumarcaaj en la época colonial. El templo parroquial, levantado con materiales del antiguo sitio, permanece como símbolo histórico y arquitectónico del departamento.
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Cuando se fundó la actual cabecera de Quiché, poco después de establecerse el poder colonial, se determinó hacerlo lejos del emplazamiento de la antigua capital, Gumarcaaj.
El nuevo asentamiento se instaló a tres kilómetros, en dirección al oriente, y su fundación está fechada en 1539, sin tener el día preciso.

"Cerca del pueblo de Santa Cruz están las ruinas de los palacios de los reyes, que con maduro acuerdo los padres de aquel tiempo no quisieron fundar allí el pueblo", escribió Martín Alfonso Tovilla, alcalde mayor de Verapaz, en 1635.
Añadió el funcionario que el motivo fue "borrarles de la memoria los lugares de los sacrificios y donde tenían sus ídolos y otras cosas a este modo".
Años después, los edificios en ruinas fueron utilizados como cantera para proveer de materia prima a la construcción del templo parroquial de Santa Cruz.

Manos a la obra
El cronista fray Francisco Ximénez escribió hacia 1716 que el convento y la iglesia se construyeron con las piedras procedentes de Gumarcaaj.
Aunque no mencionó el año, se considera que debió ser en la primera parte del siglo XVII, al indicar que en 1665 murió fray Francisco de Guevara en la ciudad de Santiago de Goathemala.
"Siendo prior del Kiché, (él) empezó a fabricar aquel convento de las piedras labradas de los edificios que los indios tenían, de los adoratorios de sus ídolos, en que consumió gran parte", detalló Ximénez.

Por su parte, el cronista Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán apuntó que "tiene este lugar del gran Quiché un buen convento con título de prioral y es cabecera de curato, con una iglesia de elegante fábrica, retablo primoroso y de buen costo, con otros altares de mucho adorno a los costados".
Añadió que "su sacristía ministra al culto de este templo mucha riqueza en sus alhajas y grande esmero en el aseo, a que se aplican los religiosos que administran".

Cambió de uso
Al triunfar la reforma liberal en 1871, el convento fue secularizado y, para el censo de 1880, se menciona que en su interior estaban las escuelas primarias para varones y para mujeres.
También se localizaban la escuela de música y una biblioteca pública, según menciona el Diccionario geográfico de Guatemala.
A diferencia de otros edificios de la época, el templo presenta pocos deterioros visibles, ya que fue restaurado en 1991 por el Instituto de Antropología e Historia.
El inmueble se clasifica dentro de la Categoría Patrimonial «A», de acuerdo con la ficha de categorización aplicada, aprobada por la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural.

También fue declarado Monumento Histórico del Período Hispánico, en el Artículo 2o. del Acuerdo Ministerial 1210, del Ministerio de Educación, el 12 de junio de 1970.
La conservación del templo y del antiguo convento permite a visitantes y pobladores comprender la transición social en la época colonial, convirtiendo al sitio en un punto clave para conocer la evolución histórica del departamento.




