La Virgen de Candelaria o de Plata, venerada en Chiantla, Huehuetenango, es uno de los símbolos religiosos más antiguos del occidente de Guatemala. Su historia, que abarca más de 444 años de veneración, se remonta al siglo XVI con el hallazgo por un pastor y su posterior atribución al reconocido escultor Quirio Cataño, el mismo autor del Cristo Negro de Esquipulas.
LEE TAMBIÉN: Chimaltenango cumplirá 100 años de historia, evolución y legado como ciudad
Conozca el origen de esta devoción, la trágica leyenda del manto de plata y por qué miles de peregrinos visitan Chiantla cada febrero para rendir homenaje a la Virgen de Candelaria.
A principios del siglo XVI, en lo que hoy se conoce como la aldea El Pino, en la parte alta de Chiantla Viejo, se presume que fue encontrada la imagen de la Virgen de Candelaria o de Plata, uno de los símbolos religiosos más antiguos y venerados del occidente del país.

De acuerdo con el historiador Fermín Herrera, registros de la Hemeroteca Nacional de Guatemala indican que la imagen fue hallada por un pastor de ovejas, quien durante su jornada de trabajo observó la figura mariana y dio aviso a los pobladores del sector. Aunque no existe una fecha exacta de la aparición, se estima que ocurrió a inicios del siglo XVI.
Tras su hallazgo, la imagen fue trasladada al actual centro de Chiantla, donde inicialmente se le construyó un camarín. Posteriormente, se edificó la iglesia que hoy la resguarda. Según la tradición oral, en varias ocasiones la imagen era llevada nuevamente al lugar donde había aparecido, pero misteriosamente desaparecía, por lo que los vecinos decidieron no moverla más.
Herrera explicó que por su detalle artístico, la imagen fue esculpida por uno de los mejores escultores españoles que arribaron a Guatemala en esa época. La obra es atribuida a Quirio Cataño, reconocido también por ser el autor del Cristo Negro de Esquipulas. La imagen habría sido traída desde el templo de Santo Domingo de La Antigua Guatemala.

Durante 1580, Chiantla vivía uno de sus mayores apogeos mineros, con al menos siete minas activas. Una de ellas era propiedad de Juan de Almengor, ferviente devoto de la Virgen de Candelaria, quien donó minerales de plata y oro para la elaboración del manto que aún luce la imagen.
Según la historia, Almengor prometió sustituirlo por uno de oro puro, promesa que no cumplió; poco después, la mina colapsó y el benefactor quedó soterrado, hecho que marcó profundamente la tradición local.
Desde entonces, la Virgen de Candelaria o de Plata comenzó a recibir peregrinos provenientes de Honduras, El Salvador y distintos departamentos de Guatemala, quienes acudían a pedir favores o agradecer milagros atribuidos a su intercesión.

La masiva afluencia de feligreses, especialmente los días 1 y 2 de febrero, impulsó el crecimiento del comercio local y departamental. Años más tarde se establecieron dos ferias en el municipio, una en honor a la Virgen de Candelaria y otra el 8 de septiembre dedicada a la Virgen de Natividad, aunque la patrona principal de Chiantla continúa siendo la Virgen de Candelaria o de Plata.
Actualmente, más de 50 mil personas visitan Chiantla cada año durante las festividades de febrero. En 1770, la imagen fue oficialmente nombrada Virgen de Candelaria por el arzobispo Pedro Cortés y Larraz; antes de ello, se cree que era venerada como Virgen del Rosario, debido a sus características iconográficas.

El manto de plata, elaborado con minerales extraídos de la mina de la aldea Torlón, contiene siete diamantes que representan los siete días de la semana. Aunque anteriormente la imagen permanecía en un camarín de libre acceso, hoy cuenta con una protección de vidrio para preservar su valioso atuendo.

Con 444 años de veneración ininterrumpida, la Virgen de Candelaria o de Plata sigue siendo un pilar de fe, identidad y tradición para el pueblo de Chiantla y para miles de devotos que mantienen viva esta historia centenaria.




