El Puente Berónica Mishell en Iztapa, Escuintla, es un símbolo de desarrollo económico, aunque su historia está marcada por la polémica del peaje.
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El puente Berónica Mishell forma ya parte de la historia moderna de Iztapa, Escuintla, como una estructura que representó prosperidad para estas tierras costeras, pues desde que fue inaugurado a finales de 2007, Iztapa pasó a ser un municipio en el que había en su mayoría calles de terracería, a uno con mejor ornato.
El historiador local, Kevin Pedroza, comentó que esta obra siempre ha estado envuelta en polémica, pues desde que comenzó a funcionar se cobró un peaje a todos los conductores que preferían usarlo para llegar desde este municipio a Monterrico, en Santa Rosa, o a playas cercanas.

"Recuerdo que Iztapa, antes de 2007, no era un lugar muy conocido, pues éramos un pueblo poco visitado; esto debido a que, para pasar el río María Linda e ir a Monterrico y a otras aldeas con playa, se tenía que pagar un ferri que costaba Q50 quetzales por vehículo pequeño y Q20 por moto. Luego se inauguró el puente y todo se redujo, pues el peaje era de Q20 solo para automóviles y vehículos más grandes", refirió el entrevistado.
"El alcalde de ese entonces, Misael Ávila, nombro al puente Berónica Mishell, pues su esposa e hija murieron el año que inauguraron el puente en un accidente de tránsito cuando se dirigían al colegio de la niña", recordó el entrevistado.

Para Francisco Melgar, líder comunitario, la construcción de este puente cambió la vida de todos los iztapeñeos, pues generó desarrollo económico en la localidad.
"Por acá pasan decenas de carros que van a las aldeas que están en el lado de la playa, entonces llegan más turistas y eso beneficia a los vendedores de granizadas, tortilleras, trabajadores de comedores, comerciantes ambulantes y tenderos de barrio, entre otros, pues se generan más ganancias", dijo el vecino.

Asimismo, la comuna ha argumentado que los ingresos obtenidos por el cobro al pasar por el puente han permitido asfaltar calles, construir escuelas, hacer pozos de agua y distribuir el recurso a los vecinos iztapeños.
El puente se construyó con un préstamo al Banco de Guatemala y se firmó un acuerdo de que, cuando se pagara ese dinero, se dejaría de cobrar peaje; por lo concurrido que se volvió este tramo, el dinero se logró recaudar en 2013.
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Desde entonces se solicitó un amparo ante la Corte de Constitucionalidad (CC) para continuar el cobro, mismo que fue derogado el año pasado y eso derivó en la suspensión del peaje.
Según el alcalde Jonathan Zarceño, ya se interpuso un nuevo amparo ante la CC, para que se permita volver a cobrar por el paso en el puente a los turistas, pues afirma que estos ingresos son de beneficio para los vecinos iztapeños.




