El inicio del ciclo escolar no solo exige útiles, horarios y organización. También demanda cuidar la salud mental de los estudiantes, un aspecto que suele pasarse por alto y que puede marcar la diferencia entre un año estable o uno lleno de dificultades.
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad son dos de los problemas más comunes en niñas, niños y adolescentes, especialmente cuando enfrentan cambios, presión académica o conflictos en casa.
Entre los signos que deben alertar a las familias están: tristeza constante, irritabilidad, cambios bruscos en el sueño, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban, bajones en las notas escolares, aislamiento y dolores físicos sin causa médica clara. Estos síntomas no son parte normal del crecimiento cuando duran días o semanas sin mejorar.

Para la psicóloga escolar María Castillo, detectar temprano es clave: "Una madre o padre no necesita estudios para darse cuenta de que su hijo no está bien. Basta observar si ha dejado de comportarse como siempre".
Mientras que el docente Luis García agrega: "Cuando un estudiante se siente escuchado, su conducta cambia. La familia es el primer lugar donde se puede prevenir una crisis".
Si algo no anda bien, la recomendación es buscar apoyo en la escuela o en el centro de salud más cercano. Los problemas emocionales no desaparecen solos y, si se ignoran, pueden hacerse más graves. Un acompañamiento a tiempo puede evitar depresión, ansiedad y riesgos mayores.
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Ansiedad
Signos para vigilar
- Nervios constantes sin razón clara.
- Dificultad para concentrarse en clase.
- Respiración rápida o sensación de ahogo.
- Tensión en cuello, hombros o estómago.
- Temor a situaciones nuevas o a separarse de los padres.
- Dolor de cabeza frecuente al ir a la escuela.
Qué hacer
- Hablar con el niño sin juzgarlo.
- Dar rutinas simples: hora fija para dormir, comer y estudiar.
- Reducir gritos, regaños o presión por las notas.
- Avisar al maestro para que apoye desde el aula.

Depresión
Qué es
Un estado emocional que baja la energía del estudiante y afecta su entusiasmo, su conducta y su rendimiento.
Signos clave
- Falta de ganas para levantarse o iniciar el día.
- Cansancio constante, incluso sin actividades.
- Poco interés en jugar o convivir.
- Cambios fuertes en apetito o sueño.
- Frases negativas sobre sí mismo.
Cómo enfrentarlo
- Mantener compañía constante, sin dejarlo solo por largos periodos.
- Preguntar cómo se siente y escuchar sin minimizar.
- Ayudarle con tareas o actividades que lo estén sobrecargando.
- Conversar con el orientador o maestro para ajustes en la escuela.

Hogar
Por qué importa
Un ambiente estable ayuda al estudiante a sentirse seguro, bajar la tensión y rendir mejor en clase.
Cómo apoyar
- Mantener horarios regulares en casa.
- Evitar peleas fuertes frente a los hijos.
- Dedicar unos minutos al día a conversar con ellos.
- Acompañar tareas sin presionar ni comparar con otros.
- Reconocer sus pequeños logros con palabras sencillas.

Urgente
Buscar ayuda inmediata cuando
- Habla de no querer vivir.
- Se lastima o intenta hacerse daño.
- Deja de comer o dormir por días.
- Pierde el control emocional de forma intensa.
- Se aísla totalmente y evita salir de su cuarto.
- Tiene conductas muy distintas a su forma habitual de ser.




