Un incendio que estuvo activo durante 10 días arrasó los bosques dentro de la zona de exclusión de Chernóbil. Sin embargo, las autoridades de Ucrania aseguran que ya está bajo control.
Unos 500 bomberos trabajan actualmente en el lugar para tratar de sofocar los rescoldos que aún permanecen y podrían volver a prender muy cerca de uno de los depósitos de desechos radiactivos de la central nuclear, la que vivió en 1986 el mayor desastre de la historia.
Las autoridades ucranias aseguran que por el momento no hay amenaza de radiación y que la lluvia que desde el 13 de abril junto al cambio de viento, favorecen la extinción, sin embargo los activistas en la zona alertan de que el peligro todavía es real.
“Ahora cae nieve húmeda y esto podría ayudar a sofocar las llamas”, dijo en una entrevista telefónica Yaroslav Yemelyanenko, miembro del consejo público de la agencia estatal a cargo del área cerrada alrededor de la planta.
Yemelyanenko, se desplazó a la orilla del río Pripiat para repartir agua y material a los equipos de emergencia, donde aseguró que la situación era “crítica”, acusando a los gobernantes en un post en su página de Facebook, de encubrir la realidad comparando la actualidad con el encubrimiento de la catástrofe nuclear por parte de las autoridades soviéticas.
“No hay amenaza para la central nuclear de Chernóbil, para el almacenamiento de combustible residual o para otras instalaciones críticas”, afirmó el portavoz de Emergencias, Volodímir Demchuk, que ha pedido calma. Durante el fin de semana, los operarios han ido cavando cortafuegos alrededor del perímetro de la central, la zona más complicada, para tratar de prevenir que lleguen las llamas.
Las autoridades afirman que los niveles de radiación en la región de Kiev y en la ciudad (a unos 100 kilómetros de la central) no exceden de los permitidos. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, ha asegurado en una conferencia de prensa emitida online que los niveles son normales pero que el peligro todavía no se ha terminado.
Este martes, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, había convocado a una reunión especial a los responsables de los servicios de emergencia.
El jefe de este departamento, Mykola Chechetkin, informó de que ya no hay “fuego abierto” pero todavía se tardará unos días en apagar los rescoldos que arden en la zona, según una nota citada por la agencia Interfax.
De momento, han movilizado a varios equipos, unos 90 camiones, helicópteros e hidroaviones para trabajar en el área de 30 kilómetros alrededor del antiguo reactor nuclear, donde está prohibido acercarse sin un permiso especial.
El incendio, que según las autoridades fue provocado por un hombre que quemó rastrojos en la zona, está activo desde el pasado 4 de abril, pero ayer lunes el cambio de viento empeoró la situación, acercando las llamas a solo un par de kilómetros del almacén de residuos nucleares.
El fuego ha calcinado ya 3.000 hectáreas, según las autoridades. Aunque Greenpeace asegura que la superficie afectada es mucho mayor y alerta de que el riesgo es todavía patente. “Este invierno ha sido mucho más seco de lo normal en la zona y eso ha contribuido a que las llamas se extiendan más rápido”, señala la ONG ecologista.
Una portavoz de la empresa estatal ucraniana Energoatom aseguró que varias aldeas, el territorio de la ciudad militar cerrada de Chernóbil II y el llamado bosque rojo se habían incendiado.
En general, toda la zona de exclusión está deshabitada. Aunque alrededor de un centenar de personas, la mayoría muy mayores, se negaron en su momento a irse o volvieron tras el accidente nuclear de 1986.
Tras el éxito de la serie Chernobyl, creada por Craig Mazin y emitida en HBO, las autoridades abrieron parte de la central (que no opera desde hace mucho) y también a las visitas turísticas.
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