La Asociación de Mujeres Mayas Oxlajuj E promueve desde 2005 la producción de amaranto, generando ingresos para 25 mujeres indígenas y posicionando productos saludables con arraigo ancestral en el mercado local.
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Desde hace 21 años, la Asociación de Mujeres Mayas Oxlajuj E promueve la venta de productos elaborados a base de amaranto, grano que forma parte de la alimentación local desde la época prehispánica.
El grupo surgió en 2005 ante la falta de oportunidades de superación que padecían las mujeres indígenas del municipio, con el fin de que sus integrantes pudieran contar con sus propios ingresos.

Las integrantes aprendieron todo lo relacionado con el cereal conocido en idioma kaqchikel como "tzetz", para sembrarlo en terrenos de comunidad como El Tablón, Xajaxac, Chuikel, Los Encuentros y Pixabaj.
En la actualidad, la oficina y el área de producción se ubican en el caserío Central, aldea El Tablón, donde se acopia toda la cosecha.
Además, en la comunidad se encuentra el equipo de producción para la preparación de poporopos, harina para atol y galletas de amaranto.

"Al comienzo, solo se vendía el grano en el mercado", comentó Ana Elisa Ibaté, encargada del área, al evocar los primeros pasos de la Asociación.
Cuando se constituyeron de manera legal, las integrantes buscaron especializarse a la vez que tecnificaron la elaboración.
"Se adquirió equipos y maquinarias industrializadas por medio de cooperantes", recordó al empezar la producción en masa.

Las harinas para la elaboración de panes y horchata en casa consiguieron abrirse paso en el mercado local, con lo que aumentó la demanda.
"Para el año pasado ya incorporamos productos nuevos como las barritas de amaranto con miel de abeja, harina de haba con amaranto, y harina de soya, maíz y amaranto", detalló Ibaté.
A la fecha, la Asociación agrupa a 25 productoras, quienes velan por el crecimiento de sus plantas, las cuales pueden medir hasta 2 metros de altura.

Difusión
Alimentos y golosinas a base del amaranto se abren paso en el mercado de la alimentación saludable, donde el consumidor vigila el contenido de cada producto.
Por ello, el mercadólogo Andrés Rivera considera que los medios para promoverlo deben enfocarse en la nutrición, la tradición y los canales digitales.
"El amaranto no solo es un ingrediente, es una planta con mucho arraigo en las comunidades y se sabe que posee beneficios superiores a muchos cereales comunes", explicó.

Al buscar información, se puede ver que carece de gluten, su alto contenido de fibra facilita la digestión y aporta calcio para el fortalecimiento de los huesos.
"Todos estos datos se pueden mencionar en la etiqueta o en los flyers destinados a campañas de divulgación", detalló Rivera.
Por último, el arraigo que tiene la planta entre las comunidades indígenas del país puede establecer conexiones con los compradores que valoran la cultura y la tradición.




