Desde Patzicía, Rolando Pichiyá combina su formación en Lingüística con la composición musical para promover el idioma kaqchikel y llevar su mensaje a nuevas generaciones mediante talleres y presentaciones, fortaleciendo la identidad y el orgullo cultural.
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En un mundo donde las lenguas originarias enfrentan el riesgo de desaparecer, la voz de Rolando Pichiyá emerge desde Patzicía, Chimaltenango, como un puente entre el conocimiento académico y la sensibilidad artística.
Este cantautor y lingüista guatemalteco demuestra que la música y la poesía son herramientas fundamentales para la resistencia y revitalización cultural.

Con una guitarra en la mano y la sabiduría de la lengua kaqchikel en la memoria, Rolando Pichiyá ha construido una carrera dedicada a un solo fin: que su idioma materno no solo se hable, sino que también se cante, se lea y se sienta.
Su trayectoria es un ejemplo único de cómo fusionar la rigurosidad de la lingüística con la libertad creativa del arte.

La formación académica de Pichiyá es tan sólida como su pasión musical, ya que es licenciado en Lingüística, cuenta con un posgrado en Educación Intercultural Bilingüe y una maestría en Comunicación Educativa.
Este bagaje le permite colaborar estrechamente con el Ministerio de Educación y las Academias de Lenguas Mayas, al impulsar proyectos educativos que buscan la reivindicación y enseñanza de los idiomas indígenas en el sistema formal.
Acordes
Sin embargo, fue la música la que le mostró el camino para llegar al corazón de las personas. Su historia artística comenzó a los 12 años, cuando recibió su primera guitarra.
Más tarde, su estancia en un internado le permitió perfeccionar sus habilidades, las cuales plasmó durante más de dos décadas al frente del coro de su pueblo natal, agrupación que dirigió por 23 años.
Lo que distingue a Pichiyá no es solo que interprete canciones en kaqchikel, sino que es un auténtico compositor en esta lengua.

Con cuatro temas originales publicados, sus letras exploran la cosmovisión maya, la vida cotidiana y el orgullo de pertenencia.
Su compromiso con la palabra escrita también lo ha llevado a incursionar en la literatura, con la publicación de un libro íntegramente redactado en kaqchiquel, ampliando así el corpus literario de su idioma.
Lejos de limitar su labor a un aula o a un escenario, Rolando Pichiyá se encuentra actualmente en un recorrido por distintas regiones del país.
A través de talleres, presentaciones y proyectos educativos, lleva un mensaje claro: la herencia maya está viva y llega a las próximas generaciones. "La lengua no es solo un sistema de comunicación, es una forma de ver el mundo", expresa el cantautor durante sus presentaciones.
Para él, cada taller impartido y cada canción entonada es una semilla plantada para que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de sus raíces.
Su labor es la prueba de que cuando la academia y el arte caminan de la mano, la cultura no solo se estudia: se vive y se proyecta hacia el futuro.




