• Columna Invitada

El sueño de formar emprendedores

  • Por Verónica Spross de Rivera

Recientemente hemos presenciado el especial homenaje que se le ha hecho a Marcos Andrés Antil, guatemalteco de origen Qanjobal, procedente de una aldea cercana a Santa Eulalia, Huehuetenango. Desde niño migró con su familia a los Estados Unidos, en donde tuvo la oportunidad de estudiar y completar sus estudios de secundaria que le permitieron luego ir a la universidad donde obtuvo una licenciatura en ciencias de la computación y un diplomado en comunicaciones, así como una certificación en diseño de imágenes en computación. 

Sus conocimientos de programación y de sistemas de manejo de contenido, reforzados durante el tiempo en que trabajó en una empresa suiza, lo llevaron a fundar la empresa Xumak, que provee servicios a nivel mundial con base en el uso de tecnología de punta. Tiene clientes en Estados Unidos, India, Francia y otros países europeos. Es columnista semanal en un periódico nacional y ha sido reconocido como personaje del año por su labor emprendedora y por sus aportes altruistas en la educación, que lo han llevado a crear una fundación que está apoyando centros educativos en Huehuetenango.

Al reflexionar sobre la situación actual del sistema educativo, me pregunto qué hubiese sido de Marcos Antil si hubiese permanecido en las montañas del Altiplano guatemalteco. ¿Habría podido concluir la primaria? ¿Hubiese logrado estudiar en el nivel medio?

Según las estadísticas nacionales, es probable que sí habría terminado la primaria, aunque solamente habría un 50% de probabilidad de que hubiese estudiado el ciclo básico de la secundaria y poco probable que hubiese concluido el bachillerato, a diferencia de lo que logró en California. Sin diploma de diversificado no habría podido ir a la universidad a estudiar una carrera científica.  De esa forma, la oportunidad de trabajar en una empresa suiza para especializarse y aprender del mundo laboral real, no se habría dado tampoco...

Es bastante dramático pensar cuántas posibilidades de formarse y salir adelante pierden los jóvenes guatemaltecos por las deficiencias en cobertura y calidad en la formación que se detectan en el sistema educativo. Qué diferente puede ser la realidad de una persona que tuvo la bendición de estudiar y especializarse en un servicio que tiene alta demanda a nivel mundial. Y que además de poder estudiar, desarrolló destrezas de emprendimiento.

Esto nos debe mover a la acción de una vez por todas para transformar el sistema educativo y hacer los cambios necesarios para mejorar la gestión del mismo. Los planes y estrategias deben ser ambiciosos: que busquen alcanzar una mayor cobertura en secundaria con formación relevante, para la vida y la inserción laboral. La tecnología, los idiomas extranjeros como el inglés o el mandarín, el desarrollo de las competencias del siglo 21 incluyendo sobre todo aprender a aprender, deben estar presentes en el currículo, pero principalmente ser parte del quehacer de los profesores, capacitados para un buen trabajo en el aula y comprometidos con el futuro de miles de jóvenes que con una educación de calidad como la que tuvo Marcos Antil podrían ver que sus sueños de emprender proyectos y empresas se convierten en realidad.

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03 de septiembre de 2018, 11:09

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