El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación activó la veda de langosta del Caribe del 1 de marzo al 30 de junio, prohibiendo su captura y venta para proteger los ecosistemas marinos y garantizar la recuperación de esta especie en el litoral atlántico guatemalteco.
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Para garantizar la supervivencia de uno de los recursos marinos más importantes de la región, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) recordó la entrada en vigor de la veda temporal para la langosta del Caribe (Panulirus argus), la cual estará vigente del 1 de marzo al 30 de junio.
Durante este período queda estrictamente prohibida la captura y comercialización de esta especie en todo el litoral del Atlántico guatemalteco, como parte de las acciones orientadas a la conservación y protección de los recursos marinos.

El MAGA informó que durante la veda se reforzarán las acciones de vigilancia en áreas estratégicas, entre ellas la Bahía de Amatique, Punta de Manabique y otras zonas marinas del Atlántico, así como la desembocadura del río Dulce, el río Sarstún y la Bahía de Santo Tomás de Castilla.
La medida cobra especial relevancia debido a que la veda se aplica dentro del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), considerado la estructura de arrecifes de coral más grande del hemisferio occidental, que se extiende a lo largo de las costas de Guatemala, México, Belice y Honduras, según la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano (OSPESCA), instancia especializada del SICA (Sistema de Integración Centroamericano) en materia de pesca y acuicultura.

En este ecosistema, la langosta espinosa cumple un papel fundamental como indicador de la salud y biodiversidad de los arrecifes, más allá de su valor comercial.
Respetar la veda permitirá mantener el equilibrio ecológico y asegurar ingresos futuros para comunidades pesqueras, promoviendo un consumo responsable y sostenible de los recursos marinos en el Caribe guatemalteco.
En detalle
La pesquería de la langosta en Centroamérica cuenta con más de 100 años de historia y posiciona a la región como el tercer mayor productor del Gran Caribe, únicamente por detrás de Cuba y Bahamas. Sin embargo, la presión pesquera, mediante prácticas como el buceo a pulmón, el uso de nasas y trasmallos, ha puesto en riesgo la estabilidad de las poblaciones.
De acuerdo con informes del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), la sobrepesca representa una de las amenazas más críticas para esta especie.
La organización advierte que la captura de langostas juveniles o hembras grávidas interrumpe los ciclos reproductivos, situación que se agrava con el impacto del cambio climático y la propagación de enfermedades, especialmente debido al comportamiento gregario de la especie.

Llamado al consumidor
Las autoridades subrayaron que la población también juega un papel clave en la protección de este recurso. En ese sentido, hicieron un llamado a no comprar ni promover el consumo de langosta durante el período de veda, ya que el consumo responsable contribuye a frenar la pesca ilegal y a proteger los recursos marinos.
Mientras tanto, organizaciones como la WWF continúan impulsando proyectos de mejoramiento pesquero y sistemas de trazabilidad en la región, con el objetivo de asegurar que la langosta del Caribe siga siendo parte del patrimonio natural y económico del Caribe guatemalteco.




