Autoridades anunciaron que el vertedero de AMSA dejará de operar el 31 de agosto al alcanzar su capacidad máxima, obligando a más de 30 municipios a buscar alternativas para la disposición de miles de toneladas de desechos que ingresan diariamente.
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La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (AMSA) anunció que el próximo 31 de agosto será la última fecha en que el vertedero autorizado reciba los desechos sólidos provenientes de más de 30 municipios que actualmente depositan su basura en este lugar.
La medida fue confirmada por Edwin Josué Castellanos, viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático, durante una actividad oficial.

Según indicaron las autoridades, ya inició el proceso formal de notificación a las municipalidades que utilizan este sitio para la disposición final de residuos.
De acuerdo con AMSA, el vertedero alcanzó su vida útil operativa y llegó a su capacidad máxima de almacenamiento, por lo que ya no es viable continuar recibiendo más desechos.

Sin embargo, representantes de una empresa privada encargada de la recolección de basura señalaron que aún no han sido informados sobre cuál será el destino de los residuos después de esa fecha, lo que genera incertidumbre en el sector.
Actualmente, al vertedero ingresan alrededor de 480 camiones diarios, que trasladan unas 1,800 toneladas de desechos provenientes de 32 municipios, situación que evidencia el agotamiento del espacio disponible.

Preocupados
Integrantes de la Asociación de Recicladores Estamos Aquí No Me Olvides (ACEANO) manifestaron su preocupación, ya que el cierre afectará directamente a decenas de familias que dependen del lugar para subsistir.
"Somos más de 150 personas las que trabajamos aquí, desde madres solteras hasta adultos mayores. Si esto se cierra, vamos a perder nuestra fuente de ingresos. Esperamos que las autoridades nos tomen en cuenta en programas de apoyo", expresó Celeste Soto.

El terreno
- Autoridades del MARN explicaron que, tras su cierre en agosto, el terreno será sellado y aislado para iniciar un proceso de control y monitoreo ambiental.
- El área contará con aplicación de arcilla y suelo orgánico, monitoreo de revegetación, sistemas de drenaje y manejo de gases durante los próximos diez años, hasta lograr la estabilidad del sitio.
- Posteriormente, el terreno podría destinarse a un uso urbano o productivo.




