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Santiago tenía 7 meses cuando viajó a Taiwán para someterse a un transplante de hígado.
Santiago disfruta de la compañía de sus padres, sin ocultar lo feliz que se siente.
Santi, con la sonrisa y el buen humor que lo caracteriza.
El pequeño durante un recorrido por las calles de Taiwán.
Santiago ya puede comer muchos alimentos, como papilla de manzana.