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Así aparece Baldizón en el libro de Juan Alberto Fuentes

  • Por Dina Fernández
En el libro "Rendición de Cuentas", el ex ministro Juan Alberto Fuentes Knight describe la forma de operar políticamente de Manuel Baldizón. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

En el libro "Rendición de Cuentas", el ex ministro Juan Alberto Fuentes Knight describe la forma de operar políticamente de Manuel Baldizón. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

El ex ministro de finanzas del gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Juan Alberto Fuentes Knight, detenido por el caso Transurbano, escribió un libro al salir del gobierno.

En esta obra, titulada "Rendición de Cuentas", el funcionario, cuenta "las luchas por aprobar cambios en el ámbito tributario y en el de la transparencia" e identifica a los principales actores con los cuales le tocó interactuar. De forma destacada aparecen la Primera Dama de esa administración, Sandra Torres, y otros personajes, como el entonces diputado Manuel Antonio Baldizón, quien presidía la Comisión de Finanzas del Congreso.

Aquí resumimos la forma en que Fuentes Knight describe a Baldizón, quien antes de fundar el partido Lider, militó en la UNE.

Desde la Comisión de Finanzas, Baldizón maniobró para construir su candidatura presidencial. (Foto: Archivo Soy502)
Desde la Comisión de Finanzas, Baldizón maniobró para construir su candidatura presidencial. (Foto: Archivo Soy502)

1) "La maldición de Baldizón"

El Ministerio de Finanzas distribuye el erario público según queda establecido en la ley de presupuesto. En la elaboración de este decreto juega un papel preponderante la Comisión de Finanzas. De ahí que Fuentes Knight y Baldizón forzosamente tuvieran una relación de trabajo. 

El ex ministro describe que entenderse con Baldizón no era tarea fácil.

"La corrupción en el ámbito legislativo era innegable", asegura Fuentes Knight en la página 200, al explicar cómo los diputados pretendían obtener contratos de obra pública, asignándolos desde la ley de presupuesto.

Según Fuentes Knight, Baldizón era quien se encargaba de repartir ese dinero a los diputados y lo hacía según sus intereses económicos y sus cálculos políticos y/o electorales. Para ese entonces, recalca Fuentes Knight, el petenero ya tenía ambiciones de presentarse como candidato a la Presidencia y tenía claro que le tocaría competir contra Sandra Torres.

De ahí que Baldizón tuviera un doble objetivo en su labor al frente de la Comisión de Finanzas:

"Primero, reducir recursos que estuvieran disponibles para Mifapro (el programa social emblemático de Torres), en contra de la línea política del gobierno, si bien Manuel Baldizón se mantenía dentro de la UNE; y segundo, aumentar los recursos dirigidos a financiar obras para constructoras y ONG en que los diputados tenían interés, y que era parte de esa simbiosis de intereses económicos y políticos que existía en el caso de numerosos miembros del Congreso" (Página 206).

Para lograr su cometido, Fuentes Knight dice que Baldizón modificó la propuesta de ley de presupuesto 2009 a su favor:

"Lo que posteriormente hizo el diputado fue incluir una cláusula en el presupuesto que permitía que la Comisión de Finanzas definiera el contenido del listado de obras (...) Uno de los cambios más importantes fue un aumento de la asignación de inversiones para el departamento de Petén, de donde él era originario (...)" (Página 208).

Los cambios que hizo Baldizón en el presupuesto, para redireccionar los recursos del Estado según su propio beneficio fueron tan profundos y duraderos que el ex ministro los califica como "la maldición de Baldizón" (Página 257).

3) Atracos sin antifaz

Fuentes Knight describe dos encuentros con Baldizón que retratan el estilo de hacer política "entre amigable y amenazador" del jefe del partido Lider.

La primera escena se encuentra al principio del libro (páginas 59 a 60). El incidente ocurrió en Washington, en un viaje donde el ex ministro coincidió con los diputados. Manuel Baldizón lo conminó a que invitara a la delegación parlamentaria a cenar. "La insistencia de Baldizón y de otros diputados, y la necesidad de mantener un ambiente favorable, me obligaron a aceptar el compromiso; fue casi un chantaje", narra Fuentes Knight.

Juan Alberto Fuentes describe cómo Baldizón se dedicaba a gestar recursos para los diputados "empresariales", que buscaban acaparar contratos de obra pública. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)
Juan Alberto Fuentes describe cómo Baldizón se dedicaba a gestar recursos para los diputados "empresariales", que buscaban acaparar contratos de obra pública. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

No pensó en usar recursos del ministerio para cubrir el gasto --"no me parecía correcto en términos éticos"--  no solo porque implicaba cubrir gastos superfluos de otros funcionarios sino por el riesgo político. En esa ocasión, el ex ministro tuvo buen olfato.

"No había escapatoria y me tocó pagar. Lo hice a pesar de abusos como los de una diputada de la UNE que pidió langosta -en contraste con otra de la oposición que solo pidió un sándwich- y de lo que luego se extendió a solicitudes de whisky (...)", relata el ex ministro."Pagué con mi tarjeta de crédito lo que ha sido la cena más cara de mi vida, y que representó como una cuarta parte de mis ingresos de ese mes, a pesar de que Carlos Barreda me ayudó con recursos propios".

A Fuentes Knight no solo le salió en más de 20 mil quetzales esa comida en un restaurante de Washington. Más adelante, vio como diputados, en especial Alejandro Sinibaldi, entonces del Partido Patriota, hicieron solicitudes detalladas de gastos de viáticos, posiblemente con el fin de encontrar esa factura, que ellos esperaban sería cobrada al Estado, para filtrarla y provocar un escándalo.

El otro episodio aparece en el capítulo titulado "Obras y no Principios", y ocurrió en el restaurante Jake's, a mediados de 2008, donde se juntaron a cenar Baldizón, Mario Taracena, quien era jefe de la bancada de la UNE y Fuentes Knight para evaluar las posibilidades de lograr un respaldo del Congreso a favor de la reforma tributaria.

"Sentí que el tono blanco de las paredes y mesas -que me recordaban a una primera comunión- se ensombrecía cuando Manuel Baldizón comenzó a escribir algunos números en el mantel de papel, con lápices de colores que el restaurante proporciona para el esparcimiento de sus clientes. Los datos correspondían a lo que cada diputado podría recibir -entre uno y tres millones de quetzales- tomando en cuenta su grado de influencia y rango dentro del Congreso. No estaba muy claro para qué serían estos recursos -se suponía que obra- y Manuel Baldizón se cuidó de no decir que eran para el beneficio personal de cada diputado". (Página 316).

15 de febrero de 2018, 05:02

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