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Bomberos sin botas, ¡nunca más!

  • Por Dina Fernández
Los bomberos de Guatemala merecen equipo suficiente y en buen estado. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Los bomberos de Guatemala merecen equipo suficiente y en buen estado. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

La gente se levantó y aplaudió a los bomberos de pie. El restaurante Sarita de Escuintla se convirtió en ese momento en uno de los escenarios de homenaje espontáneo a los servidores públicos más admirados del país: los bomberos y sus colegas rescatistas, los primeros en responder ante las catástrofes que nos agobian.

De la misma forma en que muchos lloramos de emoción al ver a los bomberos de Masagua, recibiendo abrazos de personas agradecidas que nunca antes habían visto en su vida, nos indignamos con ferocidad por las fotos de las botas amarradas con pitas de los socorristas sobre las cenizas del Volcán.

Recordamos entonces el dinero dilapidado en bonos y sobresueldos millonarios e ilegales para el Presidente y su guardia pretoriana, en anteojos de tres mil dólares, en paseos en helicóptero para ministros incapaces de tomar su propio auto para ir a votar, en regalos absurdos y comida opípara.

Los Bomberos Voluntarios reciben un presupuesto magro para la magnitud de su responsabilidad en un país sísmico y volcánico, que además se encuentra entre los más vulnerables del planeta para el cambio climático. 

Así trabajan los rescatistas en la zona cero de la erupción del Volcán de Fuego. (Foto: María José Lara/Soy502)
Así trabajan los rescatistas en la zona cero de la erupción del Volcán de Fuego. (Foto: María José Lara/Soy502)

En 2015 los Bomberos Voluntarios obtuvieron un incremento que llevó su presupuesto de 50 a 80 millones de quetzales anuales y en 2017 contaron con un nuevo aumento, que les asignó poco mas de doce millones adicionales.

Pese a ello, ese presupuesto aún resulta insuficiente pues salvar vidas en las condiciones precarias de Guatemala resulta muy, muy caro. Solo para que calculen, el equipamiento completo para combatir incendios de un bombero, uno solo, cuesta alrededor de 75 mil quetzales, según un reportaje del diario Publinews.

La letanía acerca de la situación de los bomberos es larga: no llegan ni a 700 las plazas presupuestadas, tienen turnos extenuantes que no respetan las normas mínimas de seguridad, salarios congelados, equipo insuficiente como constatamos en la tragedia del Volcán, escasa o ninguna capacitación.

Si una sola idea buena ha tenido el congresista Felipe Alejos es una iniciativa para dignificar la labor de los Bomberos Voluntarios y si algo podría hacer en esta emergencia es aplicarse para que el Congreso apruebe ese incremento de casi 55 millones de quetzales, mediante el cual los bomberos podrían aliviar algunas carencias.  

Y si algo podemos proponernos los guatemaltecos más allá de nuestras reacciones emotivas, es velar como contribuyentes y ciudadanos para que nuestros funcionarios más admirados, los que realmente dan la vida por nosotros, tengan el presupuesto que necesitan y merecen: que nunca más los veamos sin botas en una emergencia, ni mendigando en las calles para recibir donativos por caridad.

Nuestros bomberos ya son ejemplo para el mundo por su heroísmo: que sean ejemplo por ser el cuerpo mejor equipado y tecnificado, en un país que ante sus condiciones geográficas y naturales, ojalá se propusiera adoptar una cultura de prevención digna del sacrificio de tantos de sus mejores hijos, los más valientes y generosos, los que ante las más duras pruebas, merecen siempre nuestro aplauso de pie.

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10 de junio de 2018, 16:06

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