24/06/2021

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El ciberespacio, debilidad y ambición suprema de Occidente

  • Por AFP
25 de mayo de 2021, 10:05
El ciberespacio ha sido usado por todos los servicios de espionaje. "Es como el lejano oeste, allí no hay amigos y todo está permitido", dice un alto funcionario francés. (Foto: AFP)

El ciberespacio ha sido usado por todos los servicios de espionaje. "Es como el lejano oeste, allí no hay amigos y todo está permitido", dice un alto funcionario francés. (Foto: AFP)

EE.UU. no es el único país expuesto a este tipo de ataques. El Reino Unido llamó hace poco a formar una coalición internacional en ciberseguridad y arremetió contra países como Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

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Instituciones gubernamentales y empresas estadounidenses víctimas de ataques informáticos. El ataque a SolarWinds de finales de 2020 demostró sonoramente la fragilidad de la ciberseguridad occidental y el desafío que representa en las próximas décadas.

El presidente estadounidense Joe Biden acaba de publicar un decreto de urgencia en el que pide a los diferentes órganos del gobierno que refuercen la seguridad digital, poco después de una serie de preocupantes ataques informáticos.

Además de la empresa SolarWinds - un proveedor de programas informáticos que trabaja con miles de entidades estratégicas - que fue atacado por piratas informáticos, Estados Unidos, número uno mundial del ciberespacio, se enfrentó recientemente a la paralización de la operadora de oleoductos Colonial Pipeline.

Pero Estados Unidos no es el único país expuesto a este tipo de ataques. El Reino Unido llamó hace poco a formar una coalición internacional en ciberseguridad y arremetió contra países como Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

- Nadie puede dar lecciones -

En cambio, en el ejército, sí ha habido una toma de conciencia. Todas las grandes potencias se han dotado de un cibercomando. "Forma parte de la caja de herramientas de la que disponen los ejércitos y los servicios de inteligencia desde la década pasada", afirma Julien Nocetti, investigador de Geode, el instituto de investigación digital de la Universidad de París 8.

La década de 2010 marcó un punto de inflexión en Occidente. Entre las injerencias en las elecciones estadounidenses, el ataque del ransomware NotPetya, atribuido a Rusia, o el devastador malware WannaCry, "se rompió un dique", que empujó a los occidentales a reforzar sus defensas, pero también a desarrollar el ataque

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