Descubre la historia de Don Layo Higueros en Tecpán, Guatemala, un referente en la elaboración de embutidos artesanales.
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Hay sabores que no solo se disfrutan, sino que forman parte de la identidad de un pueblo.
En Tecpán Guatemala, los embutidos tradicionales representan una herencia viva, transmitida de generación en generación. Y es que, ¿quién no ha probado los reconocidos chorizos tecpanecos?
Detrás de esta delicia gastronómica están las manos trabajadoras de quienes han dedicado su vida a perfeccionar recetas y técnicas. Entre ellos se encuentra don Eladio Higueros, conocido cariñosamente como don Layo, quien a sus 90 años es un referente de esta tradición.

Su historia de trabajo comenzó desde muy joven. A los 13 años dejó los juegos de infancia para empezar a ganarse la vida en la finca La Colina, propiedad de don Paulino Jarquín Moreno y doña Lucía Richeme.
Fue en ese lugar donde, en 1961, inició su camino en la elaboración de embutidos artesanales, los cuales abastecían al reconocido restaurante Katok.

Con el paso de los años, su experiencia y conocimiento fueron creciendo, hasta que en 1979, ya con el apoyo de su esposa Amparo Girón, decidió emprender su propio negocio mientras continuaba trabajando para la finca.
Así nació Embutidos La Colina, un sueño basado en años de aprendizaje y dedicación. Sin embargo, el contexto del conflicto armado interno obligó a una pausa, luego de que el restaurante Katok fuera incendiado el 9 de agosto de 1981.
Retorno
A pesar de las dificultades, la tradición no se detuvo. En 1983, el restaurante Katok resurgió paulatinamente, y don Layo continuó trabajando algunos años más antes de dedicarse por completo a su emprendimiento.

Manteniendo la originalidad de las recetas, sus productos comenzaron a ganar reconocimiento a nivel nacional.
Elaborados cien por ciento con carne y con una cuidadosa selección de especias naturales del país, destacan variedades como el chorizo ahumado, la longaniza española, el chorizo negro, salchichones, jamón ahumado y salamis.
Actualmente, el legado continúa con el apoyo de su hijo Eladio, quien ha contribuido a innovar con nuevos productos como la longaniza huehueteca, chorizo argentino, chorizo uruguayo, chorizo colorado y tocino.

Todo ello sin perder el sabor que los caracteriza, cumpliendo además con los reglamentos de higiene establecidos por el Ministerio de Salud.
Renovación
En 2023, con el objetivo de brindar una mejor atención a la población, la familia abrió una tienda en un punto más céntrico, donde no solo ofrecen su variedad de embutidos.
También tienen a la venta productos complementarios como carne adobada, lácteos, jaleas, miel natural, chocolate artesanal, salsa picante y café artesanal.

La historia de don Layo es, sin duda, un ejemplo de esfuerzo, resiliencia y amor por la tradición. Porque detrás de cada embutido no solo hay sabor, sino también una vida entera dedicada a preservar la identidad de Tecpán.
Para emprender
Emprender implica enfrentar rechazo, errores, cambios inesperados y momentos de incertidumbre.
La resiliencia es lo que permite levantarse después de una venta fallida, aprender de los errores y seguir adelante sin perder el enfoque.
"No se trata de no fallar, sino de no rendirse y saber adaptarse", detalló la directora del Centro de Capacitación Ixoqí, Alba Coyote.
Historias como la de don Layo demuestran que la voluntad supera cualquier obstáculo que se le oponga, a la vez que mantiene la actualización necesaria para que su negocio no pierda vigencia y siga presente en el paladar de los compradores.




