Luego de la controversia causada por los Duques de Sussex al desligarse de la Corona Británica, la Reina Isabel trató de conservar la calma.
La monarca se las ingenió para reemplazar a la pareja en las actividades oficiales. Para ello decidió acudir a "su favorita".
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Se trata de Sophie Wessex, quien ha sido “escogida” por el Palacio de Buckingham para “aliviar la carga”, según revelaron los medios británicos.
La condesa de Wessex, de 55 años, tendrá mayores responsabilidades reales y representará a la Reina, de 93 años, en más compromisos.

Una fuente dijo al diario The Sun que “Sophie es una de las favoritas de la Reina desde hace mucho tiempo y ha sido señalada como una persona ideal para aliviar la carga”.
Sophie, está casada con el hijo menor de la Reina, el Príncipe Eduardo, de 55 años, y tiene una relación estrecha con su suegra, tanto que ya representa a la Corona en su país y en el extranjero.
Sophie es un referente para otras personalidades de la realeza, incluyendo al Príncipe Carlos, de 71 años, y la Duquesa de Cornualles, de 72 años.
Tal parece que es la nuera perfecta y es un símbolo de la Familia Real, porque su matrimonio con el Príncipe Eduardo ha durado, mientras que los otros hijos de la Reina: Carlos, Ana y Andrés, se han divorciado.
Además de pasar su cumpleaños en deberes reales, Sophie visitó Sierra Leona la semana pasada en un viaje de dos días, convirtiéndose en la primera visita Real al continente desde la gira africana del príncipe Harry y Meghan, en octubre.
El veterano reportero de la monarquía, Phil Dampier, aseguró que Sophie tiene el “potencial para ser una súper estrella real”. "Creo que ella quiere hacer más y estaría feliz de asumir más responsabilidades si se le pide", dijo.
Después de arduas negociaciones, los Duques de Sussex pactaron su salida de la Familia Real, a pesar de que el proceso se transformó en uno de los escándalos de mayores proporciones de la realeza británica.
El acuerdo alcanzado para sellar la separación los despojó de fondos públicos, y les exigió que reembolsaran unos 2.4 millones de libras (alrededor de 3.1 millones de dólares), utilizados en la renovación del complejo donde vivían, cerca del castillo de Windsor.
Harry también se vio obligado a renunciar a sus grados militares y condecoraciones conseguidas en dos misiones en Afganistán, con el ejército británico.
“Me produce gran tristeza que se haya convertido en esto", expresó Harry. "Nuestra esperanza era seguir sirviendo a la reina, a la comunidad y a mis asociaciones militares, pero sin financiamiento público. Lamentablemente, eso no es posible", expresó explicando “de su propia boca” la situación.
Con información de Infobae




