El 13 de marzo de 2020 se dio a conocer el primer caso de COVID-19 en Guatemala y a partir de ahí, cambiaron los principales indicadores sociales y económicos en el país.
OTRAS NOTICIAS: Así se vivió la llegada del Paciente Cero de Covid-19 a Guatemala
Encierro, toques de queda, hospitales saturados, restricciones en fronteras, entre otras disposiciones, formaron parte de la situación que se vivió en Guatemala a partir del 13 de marzo de 2020, día en que oficializó el primer caso de Covid-19 en el país.
A lo largo de ese año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó que hubo un total de 138,012 casos, sin embargo, la cifra incrementó en 2021 con 489,550 reportes de este tipo.
En cuanto a las muertes por este tipo de infección, el primer año se registraron 4,813 muertes y en 2021 esta cifra cerró en 11,293. Fue en febrero de ese año que inició la campaña de vacunación y al 2 de julio de 2022, el 35 por ciento de la población contaba con el esquema de vacunación completo.
Las estadísticas en Guatemala
Sin embargo, en Guatemala, al igual que en muchos países, muchas cosas cambiaron para siempre. Más empresas comenzaron a cerrar, se crearon más figuras de comerciante individual, hubo aumento en la distribución de combustibles y hasta un incremento en el consumo de bebidas alcohólicas.
Después de 2020, según datos del Registro Mercantil, hubo un incremento en el cierre de empresas.
Después de 2020, a nivel nacional, el Registro Mercantil compartió estadísticas sobre el incremento en la creación de la figura de comerciantes individuales.
Otro factor que cambió fue el incremento en el consumo de combustibles, siendo el diésel, el hidrocarburo que más distribución registró, según la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).
Durante el 2020, los robos contra el patrimonio se redujeron. Sin embargo, la cifra volvió a dispararse y superó a la de los años anteriores, según el Ministerio de Gobernación.
En 2020, las estadísticas muestran que se redujeron los delitos contra el patrimonio, siendo el año con menos casos de este tipo entre 2018 y 2023. Esto incluye robo de motocicletas, vehículos, hurto y robo de armas y robo en buses. Incluso, solo se reportó un caso de hurto y robo a turistas.
Además, según el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), lejos de decrecer, las afiliaciones comenzaron a crecer exponencialmente.
Lo que incrementó también fue el consumo de bebidas alcohólicas, siendo la cerveza la bebida que más incremento registró después del 2020.
Datos sobre empleo
Solo en 2020, con la llegada de la pandemia, se perdieron 60,939 empleos y no se logró generar los 17,400 que estaban previstos en los planes nacionales. Los efectos negativos se empezaron a percibir en febrero 2020, como lo muestra un análisis de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies).
Eso sí, las actividades que mostraron más peso en el empleo formal en ese primer año de la pandemia fueron las relacionadas con la administración pública, industrias manufactureras y comercio, de acuerdo con el reporte Covid-19 y su impacto en el empleo formal de ASies.
Una manera de entender este comportamiento, es a través de las estadísticas que proporciona el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), las cuales muestran que hubo pérdidas significativas. En total, 2020 dejó un promedio de 1.2 millones de afiliados (1,289,881 millones), con una mejora evidente a partir de 2021.
La salud mental
Tras las pérdidas, incertidumbre y el estrés propio de la pandemia dejó como saldo estadísticas de ánimo, depresión y ansiedad entre los guatemaltecos.
Datos del Hospital de Salud Mental del IGSS indican que en 2022, fueron atendidas unas 46 mil personas por ese tipo de complicaciones y que solo en 2020, los trastornos de ansiedad y depresión incrementaron en el país en un 25%.
La llegada de las vacunas también provocó alivio en buena parte de la población. Las jornadas iniciaron en febrero de 2021, casi un año después del primer caso.
La primera fase fue para mantener los trabajadores de la primera línea del sistema de salud, la segunda fue destinada para los adultos mayores de 70 años y quienes tenían algún tipo de condición a partir de los 50 años (hipertensión arterial, diabetes, entre otros).
Una tercera fase fue para elementos de la seguridad nacional y la cuarta, para el resto de la población.
Incluso, fuerzas militares apoyaron al Ministerio de Salud Pública en la colocación de vacunas en ocho puestos destacados en la capital y otros 37 en los departamentos.

El escándalo
Sin embargo, la compra de vacunas estuvo empañada por la denuncia de anomalías en la compra de 16 millones de estos insumos, de tipo Sputnik (rusos) que fue calificada de estar en contra de los intereses del Estado por la Procuraduría General de la Nación.
Según la denuncia planteada, la administración del expresidente Alejandro Giammattei habría violado la ley al no adquirir las vacunas con el fabricante y al aceptar imposiciones al Estado sin una revisión, aunque en el mercado habían mejores ofertas disponibles, de acuerdo con la PGN.





