Principales Indicadores Económicos

Guatemala lidera la dependencia del empleo agrícola en la región

  • Por Agustín Ortiz
26 de febrero de 2026, 01:00
Guatemala es uno de los países con mayor dependencia del sector agropecuario en Latinoamérica. (Foto: Canva/Soy502)

Guatemala es uno de los países con mayor dependencia del sector agropecuario en Latinoamérica. (Foto: Canva/Soy502)

Un nuevo informe del BID revela que Guatemala posee una de las fuerzas laborales más vinculadas al campo en América Latina, enfrentando el reto de aumentar su eficiencia tecnológica ante la crisis climática.

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Guatemala se posiciona como una de las naciones con mayor dependencia del sector agropecuario en América Latina y el Caribe (ALC), según el informe "Productividad agrícola en América Latina y el Caribe: qué sabemos y hacia dónde vamos", editado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De acuerdo con el documento, lanzado recientemente, mientras la región busca transitar hacia un crecimiento sostenible, el país destaca por tener a más de una cuarta parte de su población activa trabajando directamente en la agricultura, una cifra que contrasta significativamente con el promedio regional y el de sus vecinos más cercanos.

El estudio refiere que el sector agrícola no solo es un pilar económico, sino un motor crítico para la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza rural. En este contexto, el documento señala que más del 25% de la fuerza laboral en Haití y Guatemala trabaja en la agricultura, en comparación con menos del 10% en Brasil y Uruguay.

El sector agrícola es un motor para la economía de Guatemala. (Foto: Archivo/Soy502)
El sector agrícola es un motor para la economía de Guatemala. (Foto: Archivo/Soy502)

Un gigante laboral en la región

A nivel centroamericano, Guatemala comparte perfiles de alta dependencia agrícola con países como Nicaragua y Honduras, donde el valor agregado de la agricultura al Producto Interno Bruto (PIB) supera el 10%.

Sin embargo, la intensidad de mano de obra en el campo guatemalteco (25.7%) es de las más altas, superando a El Salvador (14.8%) y Costa Rica (13.4%), lo que subraya la importancia de este sector para la estabilidad social del país.

El informe del BID advierte que esta dependencia hace que la población guatemalteca sea particularmente vulnerable a los choques climáticos y económicos.

"Dado que la gran mayoría de los medios de vida rurales dependen de la agricultura, reducir la pobreza rural requiere fortalecer la capacidad del sector para ofrecer oportunidades de empleo prósperas y económicamente viables", se lee en el estudio.

El fortalecimiento del sector agrícola incrementará la capacidad para ofrecer oportunidades de empleo prósperas y económicamente viables. (Foto: MAGA/Soy502)
El fortalecimiento del sector agrícola incrementará la capacidad para ofrecer oportunidades de empleo prósperas y económicamente viables. (Foto: MAGA/Soy502)

El reto pendiente

A pesar de la relevancia del empleo, el crecimiento de la producción en Centroamérica ha sido variable. La región alcanzó una tasa de crecimiento anual del 2.8%, impulsada en gran medida por la Productividad Total de los Factores (PTF) con un 1.9%.

No obstante, el informe resalta que estos avances se han visto amenazados por "períodos de estancamiento y contracción".

Para Guatemala, el desafío reside en transformar su producción mediante tecnología y eficiencia, de ahí que el BID enfatiza que el crecimiento sostenible es la única vía para enfrentar la inseguridad alimentaria, que en 2024 afectó al 28% de la población de ALC.

"Aumentar la producción sin expandir el uso de insumos es esencial para mejorar el poder adquisitivo de los hogares rurales", sentencia el documento al analizar la necesidad de mejoras sostenibles.

Comparativa y perspectivas

En comparación con las economías del Cono Sur, que han visto un crecimiento impulsado por la PTF del 2.1%, Centroamérica y Guatemala aún dependen significativamente de la expansión de insumos y mano de obra para mantener sus niveles de producción.

El informe concluye que, para países con perfiles como el de Guatemala, es urgente "priorizar el crecimiento sostenible de la productividad" para limitar la expansión de la frontera agrícola y proteger los recursos naturales.

Este análisis del BID deja claro que el futuro del campo guatemalteco no depende solo de cuántas personas trabajen la tierra, sino de la capacidad del Estado y el sector privado para integrar innovaciones que permitan producir más con menos impacto ambiental, asegurando así el bienestar de su extensa población rural.

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