Descubre la aldea Cerritos Asunción en Patzicía, el lugar donde la vida moderna se desarrolla sobre el sitio arqueológico Kaqjay, un antiguo centro comercial maya del período clásico que hoy sobrevive gracias a un modelo de arqueología comunitaria y respeto.
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Son contadas las comunidades del área rural del país que tienen la oportunidad de asomarse al pasado y acercarse el presente al mismo tiempo. Tal es el caso de la aldea Cerritos Asunción, en Patzicía, Chimaltenango, donde la historia prehispánica y la vida moderna coexisten literalmente sobre el mismo suelo.
El asentamiento actual se superpone sobre el sitio arqueológico Kaqjay, un importante centro comercial y ceremonial del período clásico maya, situado a 2,273 metros de altitud.

Pablo Saloj, director del Instituto por Cooperativa, comentó que los habitantes construyen sus viviendas y cultivan sobre antiguas plataformas de la época precolombina.
Durante sus labores agrícolas, al abrir surcos en el suelo para depositar las semillas, frecuentemente se encuentran con objetos arqueológicos.

La tradición local se encarga de aclarar que los vestigios no se hallan, sino que "se enseñan" (aparecen) cuando es el momento indicado.
Tales momentos reflejan la conexión espiritual con la tierra conocida como k'u'x, señal del lazo heredado de sus antepasados, por lo que se considera como parte de su continuidad cultural.
Entre los hallazgos más notables se encuentra el Altar 1 de Kaqjay, pieza con iconografía que algunos expertos vinculan a estilos artísticos muy tempranos, posiblemente influenciados por raíces olmecas.

Asimismo, la superposición de la aldea moderna sobre el sitio arqueológico obliga a implementar un enfoque de "arqueología comunitaria", donde se buscan los vestigios sin frenar el desarrollo local ni afectar el derecho a la vivienda.
Por eso, los residente del lugar comentan que es responsabilidad de la comunidad cuidar el legado de sus antepasados en la tierra que habitan.

Siglos atrás
El primer asentamiento de Kaqjay, nombre que significa "Casa Roja", era un punto estratégico en las rutas comerciales entre la costa sur y el altiplano occidental.
Tal condición lo evidencian la cerámica policromada y las herramientas de obsidiana pertenecientes a distintas zonas, producto de los viajes de una zona a otra del actual territorio guatemalteco.
Ubicado estratégicamente en la cima de una montaña con vista al valle de Chirijuyu, el sitio sirvió como un centro regional clave que mantuvo su relevancia hasta el posclásico.

Según los Anales de los Kaqchikeles, el señorío cakchikel intentó conquistar este punto en dos ocasiones, logrando finalmente su control en 1517, apenas siete años antes de la invasión española.
Incluso, registros coloniales sugieren que el asentamiento original de Sololá estuvo situado en este mismo lugar antes de que fuera trasladado a su actual ubicación.
Así, Cerritos Asunción representa un caso único en Guatemala, donde el pasado prehispánico no es solo un atractivo turístico, sino el fundamento mismo sobre el que se construye la vida cotidiana y la identidad del pueblo, cuya fiesta patronal se celebra en agosto, en honor a la Virgen de Asunción.





