Descubre la leyenda de la anciana que vende turnos procesionales en Semana Santa, una misteriosa figura que aparece durante el Jueves y Viernes Santo para entregar boletos que se desvanecen o se convierten en ceniza.
LEE TAMBIÉN: 1902: El trágico año que dejó a Quetzaltenango entre escombros y cenizas
Siluetas que se desaparecen, inclusive después de haber hablado con ellas, son muchas de las historias de aparecidos contadas en varias partes del mundo. En Guatemala no es la excepción y, aunque existen varias, la de este viernes se refiere a una ocurrida durante la Semana Santa.
Cuenta la leyenda que en Jueves o Viernes Santo, cuando se vive la solemnidad del Triduo Pascual, en las filas de los cucuruchos aparece una señora vestida de negro de muy avanzada edad.

Ella lleva consigo un turno, el cual ofrece a los cargadores, quienes han llevado en hombros a las imágenes, o bien a los fieles devotos en los alrededores del paso procesional.
Algunas personas, al verla y al pensar que se trata de una pequeña procesión, lo aceptan. Luego la anciana desaparece entre la muchedumbre.

La historia cobra más relevancia cuando, al observar el turno, este tiene una fecha de muchos años atrás; incluso, historias más contemporáneas dicen que las personas han visto la fecha del 2020, cuando los cortejos fueron suspendidos por la pandemia del covid-19.
En ese preciso momento, pasan una de dos situaciones: la primera es que el turno se desvanece ante sus ojos, o bien se convierte en ceniza, pero lo cierto es que quienes viven la experiencia empiezan a soñar con la misteriosa mujer.
Para liberarse de esto, según la leyenda urbana, deben esperar un año, volver al sitio donde la vieron y de esa forma quedarán libres de los sueños.

Orígenes
En el folclor guatemalteco existe otra historia donde se involucra a una mujer; ella ofrece chuchitos en la zona 5, allá por el famoso barrio San Pedrito.
Se dice que estos han sido elaborados con tierra del cementerio; tras entregárselos, también desaparece de la vista de los compradores.

Historias como esta han sido llevadas al teatro por parte de la compañía de teatro El Duende del Ático, con el objetivo de continuar con el legado de los abuelos.
El relato suele estar ligado a cuentos de espantos de los barrios antiguos de la ciudad, donde las historias sirven para advertir a las personas de alguna tragedia por venir o bien sufrida por un alma en pena.
Como se ha mencionado anteriormente, la tradición oral habla de un sitio llamado el purgatorio, en donde las almas vagan buscando cómo pagar sus deudas; en ocasiones, se aparecen a los vivos para pedir oraciones o que se les dediquen misas.

Dos de los grandes escritores guatemaltecos, como Héctor Gaitán y Celso Lara, han recopilado historias de este folclor en donde se menciona o se hace una relación de los aparecidos en todo el territorio nacional.
En la actualidad, llevar estas historias al teatro se ha convertido en otra forma de trasladar las historias a las nuevas generaciones. Estas presentaciones tienen la particularidad de hacerlo de una forma original e interactiva para cautivar más a quienes se hacen presentes en las puestas en escena.




