La empresaria y artista multipotencial Melissa Larín es sobreviviente de Linfoma de Hodgkin. Tras un largo largo ciclo de quimioterapia, recibió la noticia de que sería madre, este es su testimonio y así nació su empresa.
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Melissa era una joven con muchos proyectos, graduada de Licenciatura en Diseño, inició una empresa con una compañera. Realizó una Maestría en Prácticas Culturales en Barcelona, España por un año. Se comprometió con su novio y al regresar a Guatemala se casó, debido a su trabajo vivía en constante alerta.

"Previo al cáncer vivía estresada, apurada, regía mi vida en base a pasos para ser perfecta, me quería ver bien, ser la mejor mamá, la mejor diseñadora y la mejor esposa, dormía muy mal, comía muy desordenado, en ese momento ya tenía dos hijos y eran pequeños, de 9 y 4 años, al mismo tiempo intentando construir mi empresa, había demasiadas cosas sucediendo al mismo tiempo", contó a Soy502 en "Influencias".
Así descubrió que necesitaba acudir a un médico: "un día me estaba bañando y sentí un dolor en el cuello, pensé que era estrés, que era algo muscular y había dormido mal, le comenté a mi esposo y cuando él me tocó dijo: '¿ya notaste esta bolita?', era una especie de nudito, él, de alguna manera, sospechó y dijo que lo debía ver un doctor".
"Hice cita porque mi esposo lo pidió, creo que habría dejado pasar más tiempo si hubiese sido por mí, me hicieron una biopsia que fue a patología, al ir por los resultados, iba mi mamá y mi esposo conmigo y me empieza a leer el informe médico: Linfoma de Hodgkin, me dije: ¿estará hablando de mí o de alguien más?".
"Cuando escuché la palabra cáncer, no me asusté, estaba tan pendiente de lo que tenía que hacer, de la agenda que tenía que cumplir, de llevar a mis hijos a la piñata, de que había que hacer la cena y de todos los compromisos impuestos socialmente", expresó.
Luego de que sus muestras fueran enviadas a Estados Unidos y de una segunda biopsia, "un 25 de diciembre llegó el correo confirmando en qué nivel estaba, en etapa 3 de 4, tenía que empezar quimioterapias el 5 de enero, mi regalo llegó empacado de una manera extraña, con el tiempo puedo decir que fue un gran aprendizaje, el inicio de una nueva vida".
Melissa se priorizó, cambió su forma de actuar hacia ella misma, empezó a cuidarse, a hacer ejercicio y a reconocer cuando su cuerpo necesitaba una pausa, a delegar, a soltar.
En su proceso comenzaron otros síntomas: pérdida de apetito y cansancio, "pasé un ciclo de 12 quimios en 6 meses, cada dos semanas me tocaba, me fui transformando de una persona multitask a vivir más lento, pues así respondía mi cuerpo ante la quimio, me costaba volver a estar activa, pero me lo exigía, estaba entre dos mundos, en esta etapa no podía atender a mis hijos, a mis clientes, contestar llamadas, mensajes, fue un momento de aceptación, dejé que me cuidarán, que me consistieran".
Dejó todo en manos del destino: "Estaba en el comedor, miraba a mi esposo con mis dos hijos, les estaba cocinando panqueques, allí supe que si me iba, ellos estarían bien y acepté la posibilidad de la muerte, fue un respiro, solté y dije: que sea lo que tenga que ser, voy a hacer lo que está en mí para seguir en este planeta, la otra parte no depende de mí, el cáncer fue mi gran maestro".

Su milagro de vida
Al terminar sus quimioterapias fue a hacerse un chequeo que consistía en exámenes de sangre, tomografía y un scan en todo su cuerpo, días después se enteró que estaba embarazada.
"Jamás se cruzó por mi cabeza, cuando estás en quimioterapia tu periodo cambia o se va, incluso corría riesgo de infertilidad, los doctores estaban sorprendidos y asustados ya que pasé por una tomografía con mi bebé, eso es muy peligroso, incluso llegaron a decir que podría ser un embarazado de alto riesgo, sin embargo me fue muy bien, mi esposo dijo: 'qué más prueba quieres de que tu cuerpo está bien', el cáncer no volvió y lo que vino fueron nauseas, mareos, antojos", dijo, contando que actualmente su pequeña es sana, divertida e inquieta".
"El embarazo fue una chispa, un arranque, mi gran maestro, mi niña ya tiene 8 años y es fuerte saludable, divertida, ahora soy mama de 3".
Larín explica cómo llevó su proceso con sus pequeños: "hablar con la verdad, no importa qué edad tengan, fui sincera con ellos, es importante ser honesta y también admitir que necesitas ayuda, decir 'hoy no puedo más con esto', quitarte las expectativas, eres humana reconocer la fragilidad y aceptar cuando la vida te cambia los planes, la aceptación es importante, te dará poder para hablarte y tratarte diferente, no desde la víctima, así inicié yo, me hacía muchas preguntas, por qué a mí, soy muy joven, pero eso dolía y no me llevaba a nada"
La inspiración de su marca "Torojil"
Inició como una marca de accesorios para el hogar inspirada en los letreros y rotulación en los puestos del mercado, de los negocios de las calles, de los artes en las camionetas extraurbanas y los carritos de helado, pronto se ha ido transformando en consultorías artísticas, talleres, un libro y eventos gastronómicos.

"Lo saqué de la ronda que jugaba de niña con mis hermanas, también en el nombre de una planta prima del perejil, que tiene propiedades analgésicas, cuyo nombre científico es Melissa officinalis, mi nombre.

Actualmente damos talleres y hacemos cenas narrativas, llamadas 'Sal y tinta' mi esposo cocina y yo guío las experiencias de escritura, se realizan cada 3 meses. También formamos una comunidad de mujeres llamada 'Rebeldes con pausa', una invitación a vivir más despacio".
"Además aplico mi profesión y el diseño a branding, imagen corporativa y diseño editorial en un programa de mentorías con artistas y mentes inquietas, hacemos 6 sesiones donde desarrollamos la idea un proyecto que la persona quiera llevar a cabo".
Un libro
El resultado de toda esta experiencia está plasmado en "No te puede quitar del sol", que Larín describe como un texto con mucho simbolismo que recuerda que en la vida siempre se tendrán experiencias adversas, de mucha obscuridad, en ello siempre habrá un rayo de esperanza, "el sol puede llegar de muchas formas, con una palabra, en una canción, en la naturaleza, en los niños ya se vuelve este ícono del sol con muchas interpretaciones, trata de los dolores y alegrías, de esos contrastes".
Si quieres conocer más del trabajo de Melissa Larín, búscala en su cuenta de "Torojil" aquí.
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