Ante las protestas masivas contra el régimen islámico se produce el cuestionamiento de quién podría asumir el poder si fuera revocado.
EN CONTEXTO: Con el aumento de las protestas, las opciones del régimen iraní se reducen
En medio de los movimientos ciudadanos iraníes, ha incrementado la incertidumbre sobre la credibilidad y el control gubernamental de las manifestaciones en distintas ciudades de Irán, que suman 12 días de haberse mantenido y extendido a otras provincias.
Expertos aseguran que la oposición iraní se enfrenta a un desafío logístico más que ideológico, si continúan sin establecer líderes y una correcta organización, el tiempo está contra reloj antes de que las fuerzas armadas tomen el control y desarticulen los movimientos sociales.
| AHORA — La gente comienza a salir a las calles nuevamente, de forma masiva, en Teherán, capital de Irán.
Ha comenzado el día 14.
Cada día es un paso menos para llegar a la libertad. Ojalá hoy sea el día final.
pic.twitter.com/06F7XRudi9
Cuyo rol es fundamental para el destino de este conflicto, ya que si las fuerzas armadas toman el control pudiera ser arriesgado al no ser homogéneas. Por ello, ante décadas de represión y falta de líderes carismáticos para la población iraní, aumentan la expectativa que el futuro político dependa de figuras que surjan desde fuera del país, más que de prisioneros o dirigentes internos.
Posibles postulantes
Existen perfiles que han podido intervenir e influenciar las protestas, como Reza Pahlavi, quien convocó a los iraníes a corear consignas desde sus casas o en las calles, y sus asesores afirmaron que grandes multitudes respondieron en varias ciudades, como Teherán, Mashhad, Isfahán, Ahvaz y Tabriz.
Personas cercanas a Pahlavi lo describen como defensor de un Irán laico, democrático y comprometido con los derechos humanos, al tiempo que rechazan las afirmaciones de que busca restaurar la monarquía. Pahlavi ha afirmado repetidamente que el futuro sistema de Irán debe ser decidido por el pueblo mediante un proceso constitucional libre.
"Mi función no es inclinar la balanza a favor de la monarquía ni de la república", declaró Pahlavi. "Me mantendré completamente imparcial en el proceso para garantizar que los iraníes finalmente tengan el derecho a elegir libremente".
Algunos expertos advierten que, si bien Pahlavi tiene visibilidad en Occidente y entre sectores del público iraní, sigue siendo una figura polarizadora, particularmente entre los iraníes que desconfían de la monarquía o de la influencia externa.

Maryam Rajavi también ha sido foco de esta incertidumbre, al liderar el grupo opositor Mujahedin-e Khalq, fuerza principal detrás de los recientes levantamientos, afirmando que han desempeñado un papel decisivo en la organización de las protestas y el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, a costa de numerosas bajas.
Afirmó que el Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI) no busca el poder para sí mismo, sino que propone un período provisional de seis meses tras el derrocamiento del régimen, que culmine en elecciones libres para una asamblea constituyente que redacte una nueva constitución para una república democrática y laica.

Que, una vez establecida, predomina la igualdad de género así como la separación de religión y Estado. Rajavi cuenta con un respaldo internacional, después de que en donde una conferencia en Washington D.C., el exsecretario de Estado Mike Pompeo defendió al NCRI, diciendo que un gobierno democrático y popular en Irán sería beneficioso para todo el mundo, en contraste con la teocracia o la monarquía opresiva actuales. Aun así, sigue sin definirse un posible sucesor en medio de la polarización.
Con información de Fox News.




