En una entrevista, el investigador Martín Rodil, detalla cómo la desclasificación de 11 mil documentos en EE.UU. expone una estructura criminal que ha subvertido elecciones a nivel global, incluyendo a Estados Unidos.
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La reciente desclasificación de archivos del gobierno de Estados Unidos ha permitido que salgan a la luz detalles sobre lo que Martín Rodil denomina "el santo grial de la corrupción del chavismo: el robo de las elecciones". Según Rodil, esta operación no fue un evento aislado, sino una estrategia coordinada por el Cartel de los Soles, bajo la influencia de Cuba y China, para perpetuarse en el poder y expandir su modelo a más de 35 países.
El Cartel de los Soles: "La mafia más grande del mundo"
Durante la conversación, Rodil puso en perspectiva la magnitud financiera de la organización liderada por figuras del régimen venezolano. "El Cartel de los Soles, durante 25 años de existencia, ha recibido 2.7 billones de dólares (trillones en inglés)", afirmó Rodil, comparando estos ingresos con el tamaño de la economía de Francia o el estado de California.
Este capital, proveniente del saqueo del petróleo, gas, oro y el narcotráfico, permitió financiar la creación de herramientas tecnológicas para manipular la voluntad popular. "Tener una empresa que te arreglara las elecciones era absolutamente necesario para poderte mantener en el poder y mantener esa industria criminal", sentenció el investigador.

De Caracas a Washington: El "caballo de Troya" tecnológico
Rodil explicó que la tecnología de manipulación nació de la necesidad de Hugo Chávez de ganar el referéndum de 2004, para lo cual se reclutó a ingenieros jóvenes que desarrollaron un software capaz de alterar resultados sin ser detectado.
El entrevistador, Henrique Fernando Salas-Romer, recordó su propia experiencia: "Yo creo haber sido en el 2004 un conejillo de indias... practicaron con nosotros".
Rodil confirmó que ese mismo software, tras la compra de la empresa estadounidense Sequoia por parte de Smartmatic en 2005, fue insertado en el sistema electoral de EE. UU., llegando a controlar el 30% del mercado a través de licencias utilizadas posteriormente por la empresa Dominion.

La conexión China: Servidores y espionaje
Uno de los puntos más alarmantes compartidos por Rodil es el papel de China en la infraestructura electoral. La investigación detectó que los datos electorales de condados estadounidenses se almacenaban en servidores ubicados en Serbia, operados por socios de la empresa Huawei.
"Descubrimos que las oficinas de Dominion en Serbia... tenían una conexión secreta de VPN... conectadas con Hong Kong en China", reveló Rodil, señalando que esta arquitectura permitía un acceso remoto no autorizado al "cerebro" del sistema electoral. Además, Rodil denunció que muchas máquinas supuestamente fabricadas en Taiwán eran en realidad producidas cerca de Beijing para evadir controles de seguridad.

El rol de USAID y la supuesta complicidad interna
Rodil acusó a elementos dentro del gobierno de EE. UU. de haber promovido el uso de Smartmatic en el extranjero. Según sus hallazgos, entre 2009 y 2024, la agencia USAID destinó 6,900 millones de dólares para "modernizar" sistemas electorales en 35 países, sugiriendo casi siempre la contratación de esta empresa.
"Agentes de Estados Unidos estaban promoviendo el sistema Smartmatic... alguien en Estados Unidos había tenido la genial idea de que podían usar estos sistemas de elecciones en otros países", explicó Rodil.
La reacción de Elon Musk y la solución definitiva
La investigación incluyó demostraciones tecnológicas de cómo el software puede cambiar votos y borrar las huellas del ataque para burlar auditorías. Rodil relató su encuentro con Elon Musk, quien tras evaluar la data durante dos horas, comprendió la gravedad del problema.
Según Rodil, ante la pregunta sobre cuál es la solución, la respuesta de Musk fue contundente: "No se puede hacer elecciones con ningún tipo de máquina... las elecciones deben ser manuales, con una boleta física, contadas a mano y tabuladas a mano".
Al cierre de la entrevista, Salas-Romer concluyó que los hechos revelados obligan a replantear la geopolítica de las últimas décadas: "Resulta ser que las cosas eran peor de lo que nos imaginábamos". Actualmente, una investigación criminal activa en el Departamento de Justicia de EE. UU. busca determinar las responsabilidades de los cómplices internos y externos de esta red.





