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Salvar la vida, todos los días

  • Por Julio Serrano Echeverría
Fernando Sas es el hombre que salvó a un niñito de morir atropellado por un camión en Mixco. (Foto: captura de video)

Fernando Sas es el hombre que salvó a un niñito de morir atropellado por un camión en Mixco. (Foto: captura de video)

Las redes sociales nos han acostumbrado a ver videos de todo: desde un meteorito cayendo en medio de la noche hasta un bebé panda jugando en la nieve. Pasan videos trágicos y heroicos, gracias, tristezas, el mundo del timeline que nos cuenta de una manera muy rara la realidad.

El fin de semana un amigo subió un video en el que se observa un camión de basura del área metropolitana de Guatemala de la Asunción, un niño pequeñito y un hombre.

El camión avanza con sus toneladas encima, el niño corre con la ternura de los niños que corren torpemente y felices, pero corre justo al frente del camión que ya va en movimiento. Un hombre entra velozmente al cuadro, salva al niño, lo saca de peligro, y se salva él, aunque el camión pase encima de uno de sus pies. Todo eso en dos segundos.

La vida en dos segundos. La del niño, la del hombre, la del piloto del camión que de haber terminado en tragedia, él quedaría en un infierno jurídico, a lo mejor en la cárcel. La vida en dos segundos se escapa o se salva. 

Fernando, el hombre que se lanzó frente al camión es, sin duda alguna, un héroe. Y como él, todos los días, mujeres y hombres de a pie, trabajadores, luchadoras, todos los días a dos segundos de la vida y de la muerte porque así se vive en este país.

Y así son nuestras luchas, pequeñas, cotidianas como la imagen de este pequeño niño que solo se escapó corriendo, persiguiendo la hermosa libertad que persiguen los niños  -y las luchas-.  Pero pues, frente a un camión: o es el camión de la basura o el camión de la desigualdad, que para fines prácticos, son casi lo mismo. 

La sensación inmediata es la de la gratitud. El reconocimiento del gesto valiente nos conmueve profundo, pero también la sensación de que pudimos ser nosotros, o el niño o Fernando, los salvados o los salvadores 

Porque también hay que decirlo, ser guatemaltecos es también estarnos salvando la vida todo el día, todos los días. Salvarnos de la indiferencia, de la corrupción, de la mediocridad, de la violencia, del acoso, de la sarta de males que nos mantienen siempre alerta, pero también mantienen encendido el fuego de nuestras luchas.

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20 de agosto de 2018, 15:08

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