Conoce su historia, desde su fundación en el siglo XVIII por Pablo Joseph de Jáuregui hasta su reconstrucción tras los terremotos. Este templo de la Virgen de Guadalupe sigue siendo el corazón de la devoción cada 12 de diciembre
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El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe ha marcado la historia del país como un importante referente de fe. Reconocido por su valor espiritual, se ha convertido en un punto de encuentro para la tradición y la devoción de cientos de fieles que llegan a venerar a la Virgen de Guadalupe. Ubicado entre la 6a. a la 9a. calle, entre la avenida Elena a la 4a. avenida.
Su origen se remonta al desarrollo del culto guadalupano iniciado en 1531 en el cerro del Tepeyac, en México. Con el paso del tiempo, esta devoción se expandió y alcanzó gran relevancia en Guatemala durante el siglo XVIII, llegando incluso a tener presencia en la Catedral Metropolitana.

Según registros de la Dirección del Centro Histórico de la Municipalidad de Guatemala (DCH), fue así como el santuario se estableció en la Nueva Guatemala de la Asunción, impulsado por el sacerdote Pablo Joseph de Jáuregui, quien financió su construcción.
"El templo fue concluido en 1793, consolidándose como uno de los espacios religiosos más representativos de la ciudad", menciona la institución.

A lo largo de su historia, el santuario ha enfrentado diversos desafíos. En 1893 surgió un conflicto legal entre la familia Jáuregui y los vecinos del sector por los derechos sobre el templo, lo que llevó incluso a su clausura temporal, hasta que las autoridades decidieron adquirir el terreno y la iglesia.
Los terremotos de 1917 y 1918 provocaron la destrucción casi total del templo, lo que obligó a planificar su reconstrucción. Aunque los trabajos iniciaron en 1929, el proceso fue lento debido a la falta de recursos. Con el paso de los años, y gracias al apoyo de la comunidad, se lograron importantes avances, como la construcción de una de sus torres.

Finalmente, en 1952 se dio por concluida la obra, aunque el diseño original no se completó en su totalidad. A pesar de los daños ocasionados por el terremoto de 1976, la estructura se mantuvo en pie y continuó al servicio de los fieles.
Buen gusto
En la actualidad, el santuario destaca por su diseño neoclásico y elegante, con una fachada de acabados que imitan piedra y campanarios que sobresalen en el entorno urbano. Su interior, iluminado por amplias ventanas.

En el altar mayor resalta la imagen de la Virgen de Guadalupe, rodeada de elementos artísticos que enriquecen el espacio y lo convierten en escenario de importantes celebraciones religiosas, especialmente cada 12 de diciembre.

Entre historia y devoción, el santuario representa la fe inquebrantable que sigue uniendo a la comunidad guatemalteca. Entre sus muros se resguardan los legados de generaciones que han hecho de este lugar un símbolo vivo de esperanza. Un espacio donde la tradición y la fe continúan trascendiendo el paso del tiempo.




