01/10/2020

  • Mundo

Soha, la mujer que vio morir a su esposo en explosión de Beirut

  • Con información de El Heraldo
09 de agosto de 2020, 15:08
Soha y Jihad, junto a sus dos hijos. (Foto: Soha Saade)

Soha y Jihad, junto a sus dos hijos. (Foto: Soha Saade)

Soha Saade y Jihad eran una pareja muy feliz, junto a sus dos hijos, pero su historia se vio empañada por la explosión en Beirut, el pasado martes 4 de agosto.

La pandemia del coronavirus había mantenido a Jihad, de 44 años, en Nigeria, donde trabajaba lejos de su familia. Cuando recién se levantaron las restricciones, voló a casa de emergencia, pues su hija Gemma, de 6 años, fue diagnosticada con la enfermedad de Hodgkin.

Ambos pasaron 13 días en el hospital, junto a la pequeña, mientras recibía tratamiento. "Solamente quedaba un día en el hospital", cuenta Soha.

  • ENTÉRATE:

El fatídico día

El martes, cuando se alzó la nube de humo fuera del hospital, la pareja lamentó la contaminación en Beirut. En ese momento, Soha comenzó a grabar con su teléfono celular. De inmediato fue a ver a las enfermeras para preguntar si había razón para preocuparse.

"Cuando regresé y abrí la puerta, el mundo estalló", afirmó. En ese segundo, su dilema fue salvar a su hija o a su esposo. Al ver las circunstancias, tuvo que tomar una decisión desgarradora: concentrarse en su hija, quien atónita miraba cómo su padre agonizaba y la sangre brotaba de su cabeza. 

Al dejar a su niña a salvo, Soha bajó, como pudo, nueve pisos cargando el cuerpo de su esposo, caminando descalza entre vidrios rotos. El hospital había quedado destruido, por lo que debía llevarlo a otro lugar. Su hermano llegó lo más pronto que pudo para ayudarla y juntos llamaron a un médico, amigo de la familia, para brindarle los primeros auxilios, pero ya era demasiado tarde.

"Jihad, respóndeme, no te vayas", pedía a gritos Soha, mientras su esposo moría entre sus brazos. "Ni siquiera abrió los ojos. Vi su alma dejar el cuerpo", contó desconsolada.

  • ADEMÁS..

Un amor a toda prueba

"No se supone que mueras en un hospital. Eso es lo que me está matando", dice la mujer.

El amor de la pareja había sobrevivido a muchas pruebas. Jihad, un administrador de hotel, creció en Nigeria, pero nunca rompió lazos con Líbano. Era conocido por su generosidad y por ser un hombre de familia.

Se casaron en 2009, pero Soha tuvo que regresar a Nigeria cuando el país africano fue azotado por un brote de ébola, allí nació su primer hijo. La violencia que se vivía en Líbano frustró sus planes de vivir allí. Se reunían cada dos meses hasta que, el brote del nuevo coronavirus, volvió a cambiar sus planes. Justo en ese momento fue que su hija recibió el diagnóstico.

Cuando finalmente Jihad pudo reunirse con su familia, llegó con regalos, estuvo con su hijo Karl, de 9 años, durante todo un fin de semana. Dos días después, ocurrió la tragedia que acabó con su vida.

Comentar
cerrar