27/09/2020

  • Comunidad

Guatemaltecos en Florida en crisis por auge de contagios de Covid

  • Con información de The Washington Post
26 de julio de 2020, 11:07
Miles de obreros de la construcción, quienes son migrantes guatemaltecos en Florida, han sido contagiados por coronavirus. (Foto ilustrativa: AFP)

Miles de obreros de la construcción, quienes son migrantes guatemaltecos en Florida, han sido contagiados por coronavirus. (Foto ilustrativa: AFP)

Los migrantes guatemaltecos que laboran en el mantenimiento de los campos de golf y los residenciales de clase alta, en el sur de La Florida, son considerados esenciales en tiempos de pandemia. 

Pero, historias como la de Alfredo, quien continuó trabajando hasta que él y casi todos sus compañeros se enfermaron, llamaron la atención del diario The Washington Post, medio que captó la alarmante cifra de guatemaltecos infectados por Covid-19 en ese estado.  

El hombre, de 39 años, pertenece a una de las comunidades indígenas guatemaltecas más grandes en Estados Unidos. Todos los días partía a las 6 de la mañana de su hogar para estar en Boca Ratón, West Palm Beach o Miami, para podar árboles en los barrios más ricos, hasta que se enfermó. 

La comunidad guatemalteca en Florida es la más afectada por el coronavirus. (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)
La comunidad guatemalteca en Florida es la más afectada por el coronavirus. (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)

Miles de hombres y mujeres mayas originarios del norte de Guatemala viven desde hace 30 años en el lugar y son parte del auge de la construcción en el sur de la Florida. Ahora, son una de las poblaciones más afectadas y suman casos día a día.

"Es una crisis dentro de una crisis", dijo Samuel Matos-Bastidas, instructor de la Universidad del Sur de Florida, quien trabaja como rastreador de contactos de Covid-19, junto al departamento de Salud estatal, asignado a la población indígena guatemalteca afectada en la localidad.

Más del 30 por ciento de los examinados en la comunidad guatemalteca del condado de Palm Beach, ha sido diagnosticada con coronavirus, aunque creen que ese porcentaje es mayor.

De 130 familias inscritas en un programa de educación de la primera infancia, a través del Centro Maya-Guatemala de Lake Worth, 80 han sido infectados. Se trata de una población de alrededor de 80 mil habitantes.

Cuando Alfredo comenzó a sentirse mal, él y otros cinco personas dieron positivo en la prueba. Su hija de apenas 6 semanas también enfermó y fue enviada a cuidados intensivos.

“Mi jefe nos dijo: El paisajismo es esencial. Vamos a seguir trabajando", contó Alfredo, quien pidió que no se usara su apellido porque, igual que sus compañeros de trabajo, carece de estatus legal en los Estados Unidos. "En junio, estábamos casi todos enfermos, y contagiamos a nuestras familias", relató.

Otra comunidad afectada

Lo mismo ocurrió en Indiantown, una comunidad guatemalteca situada a 45 minutos al oeste de Palm Beach. Muchos de los primeros guatemaltecos llegaron a ese lugar en la década de 1980, huyendo del conflicto armado interno.

El 10 por ciento de la ciudad dio positivo, una de las tasas más altas del estado. Todos los fundadores de esa comunidad murieron: Mathias Balthazar, el marimbista, Francisco Marcos, uno de los líderes de la iglesia, y Pascal Martínez, quien dio dinero para uno de los fondos de emergencia de la comunidad. 

Sus cuerpos fueron congelados y serán enviados de regreso a Guatemala para su entierro, cuando reabra la frontera.

Una madre toma a su hija mientras toma una prueba por Covid-19.  (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)
Una madre toma a su hija mientras toma una prueba por Covid-19. (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)

Negligencia, culpas y necesidad

"No quieren ver lo que está pasando aquí hasta que llegue una pandemia", dijo Juan Carlos Lasso, director de educación religiosa de la Iglesia Católica Holy Cross, en Indiantown. "Ahora dicen que es porque todos viven juntos".

En todo el país, los inmigrantes legales e indocumentados, han sido declarados trabajadores esenciales en plantas avícolas, granjas y ranchos, lo que demuestra la importancia del trabajo migrante para el suministro de alimentos estadounidense.

En Indiantown y Fort Myers, los trabajadores seguían laborando, transportados en buses donde viajaban amontonados hasta mayo, y pocos usaban mascarillas. Muchos creían que el virus podía tratarse con medicamentos tradicionales. Además hablan principalmente idiomas mayas y el Estado no utilizó sus idiomas para difundir información del virus.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, destacó a los jornaleros "hispanos" como una de las principales causas de la propagación: "Algunos de estos muchachos van a trabajar en un autobús escolar, y todos están empacados como sardinas, cruzan el condado de Palm Beach o en algunos de estos otros lugares, y estas son oportunidades de transmisión", dijo DeSantis a periodistas en Tallahassee. 

Familias afectadas por Covid-19. (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)
Familias afectadas por Covid-19. (Foto: Cindy Karp/The Washington Post)

Los trabajadores criticaron a DeSantis por culparlos por la propagación del virus sin reconocer las malas condiciones de vivienda y trabajo que les afectan, lo cual les dificulta evitar enfermarse.

El portavoz del Departamento de Salud de Florida, Alexander Shaw, respondió en un comunicado que los funcionarios están "colaborando con las comunidades agrícolas y los campamentos de migrantes para fortalecer y fomentar las relaciones mediante la distribución de cubiertas de tela y oportunidades de pruebas de Covid-19".

Para junio, el estado de Florida comenzó a reconocer el creciente número de casos dentro de la población guatemalteca. El centro guatemalteco-maya en Lake Worth ofreció pruebas semanales gratuitas. El Departamento de Salud comenzó a comunicarse con intérpretes mayas..

Pero todos los días, miles de guatemaltecos aún viajan juntos a sus trabajos en la construcción o el paisajismo, y regresan a hogares que están llenos de gente.

Y así continúan sus vidas como portadores asintomáticos, pues consideran que si dejan de trabajar, perderán su empleo y los necesitan más que nunca para enviar sus remesas. "Tenemos que pagar el alquiler, comprar comida", manifestó Juan, uno de los afectados. 

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