La erupción del volcán de Fuego ha concluido, pero las amenazas de actividad volcánica continúan.
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El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) confirmó la tarde de este miércoles 5 de agosto que, la fase eruptiva del volcán de Fuego ha finalizado.
Luego de 50 horas de actividad de erupción, el coloso produjo un amplio conjunto de productos volcánicos, entre estos los que mayor impacto han generado son las corrientes de densidad piroclástica, la dispersión y caída de ceniza.
Las barrancas más afectadas y con mayor cantidad de material eruptivo acumulado son: barranca Seca (flanco oeste) y barranca Ceniza (flanco suroeste).

El cráter del volcán ha sido sometido a procesos de erosión drásticos durante toda la erupción, lo cual ha cambiado su morfología, según indicaron las autoridades.
Amenazas activas
La actividad en niveles normales para el volcán de Fuego se caracterizan por: explosiones débiles y moderadas en un rango de 4 a 6 por hora, así como pulsos incandescentes entre 100 y 200 metros sobre el nivel del cráter.
Mientras que, las columnas de gas y ceniza alcanzan los 4,800 metros sobre el nivel del mar. Se espera que esta actividad continúe por los siguientes días o incluso semanas.
Cabe destacar que, en consecuencia a los productos generados durante la erupción, persisten las siguientes amenazas de respuesta local y municipal: lahares, removilización de ceniza y dispersión de ceniza.

Los lahares se podrían mezclar con agua de lluvias y descender de forma de flujos por las diferentes barrancas del coloso.
La ceniza fina depositada en techos puede ser removilizada por fuertes vientos y provocar que se disperse.
La dispersión de ceniza durante actividad explosiva mantendrá la emisión de la misma en alturas inferiores a los 5,000 metros sobre el nivel del mar y se dispersaría a favor del viento.





