Don Abelino Chumil Ajcalón destaca en la producción apícola de Sololá, Guatemala, impulsando una miel pura de abeja rica en antioxidantes y vitaminas.
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Conozca los beneficios de la miel para la salud, el proceso de cosecha artesanal y el rol vital de la polinización en este emprendimiento sostenible que une técnica y naturaleza para ofrecer productos de alta calidad al mercado local.
A diario, centenares de hogares incorporan la miel para acompañar el desayuno al derramarla encima del pan o los plátanos fritos.
El producto adquiere valores agregados si procede de apiarios como el propiedad de don Abelino Chumil Ajcalón, quien posee cerca de 40 enjambres en su terreno.

"La producción apícola es la crianza técnica y sostenible de abejas, en este caso la especie Apis mellifera", compartió.
Aparte de la miel, se obtiene cera, propóleo, jalea real y polen recolectados entre las celdas de los panales construidos por los insectos.
"También sabemos que las abejas contribuyen con la polinización de las flores para conservar muchas especies de plantas", detalló don Abelino.
Rendimiento
Según el productor, una colmena fuerte puede producir entre 20 y 50 kilogramos de miel al año, lo que requiere el manejo profesional del apiario y el conocimiento del ciclo biológico de las abejas.

"Se obtienen dos cosechas durante el año, la primera entre los meses de enero a marzo y la segunda en noviembre", explicó.
El producto final incluye antioxidantes, vitaminas y minerales (calcio, fósforo y potasio) que actúan como agentes antibacterianos y antiinflamatorios.
Aparte de favorecer la digestión y el sueño, ayuda a aliviar la tos y el dolor de garganta como parte de sus beneficios para la salud.
"Es esta época del año en que aprovecho para vender la mayor cantidad en el mercado local", comentó don Albino.
Orígenes
Hace 14 años, un enjambre de abejas se instaló en las afueras de la casa de don Albino y construyó su panal.

Lejos de sentir temor y desconfianza, le llamó la atención la llegada de sus nuevos huéspedes y se decidió a comenzar la producción de miel.
"Empecé a buscar cursos, me fui especializando y todos los años recibo clases con apicultores de México, España y Cuba", detalló.
Así obtuvo los conocimientos que le permitieron ampliar su producción, a la vez que consiguió los implementos necesarios para castrar las colmenas y evitar el riesgo de picaduras.
Como todo apicultor, sabe que las abejas no atacan a menos que se les moleste, por lo que ejecuta su labor con calma.
Promoción
El valor agregado también fue resaltado por el mercadólogo Andrés Rivera para posicionar la miel producida en apiarios particulares.

"El vendedor debe estar preparado para contar la historia de su producto y saberlo exponer ante el consumidor", manifestó.
Por ello, puede compartir historias y anécdotas acerca del cuidado que da a las abejas y de dónde procede el néctar, al mencionar las flores que se cultiven en el terreno.
"Esto se puede aprovechar en departamentos con alta afluencia turística, como es el caso de Sololá, donde los visitantes buscan conectar con lo natural", señaló Rivera.
El productor puede tejer alianzas para participar en ferias comerciales, donde puede encontrarse con intermediarios que le ofrezcan precios favorables para colocar la miel en otros mercados.
"Aparte, el uso de redes sociales (como Instagram o Facebook) ayuda a mostrar el proceso de cosecha y los beneficios de la miel a un público mucho mayor", comentó Rivera.




