Descubre la historia de Ramiro Gálvez Martínez, el artista que llevó el nombre de Santa Lucía Cotzumalguapa a otros países a través de sus hilos de oro. Un maestro que inspiró a generaciones de bordadores con su arte sacro y legado de fe.
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Ramiro Gálvez Martínez nació el 25 de julio de 1945 en Santa Lucía Cotzumalgupa, Escuintla. Conocido como el "Sastre de Jesús", su vida fue testimonio de fe y disciplina; dividió sus días entre la docencia y el meticuloso arte de los bordados en su taller Jesús Obrero.
A los 17 años su destino cambió gracias a un pedido especial de Clementina Estrada Klée, nieta del expresidente Manuel Estrada Cabrera. Ella lo desafió a transplantar un diseño complejo, despertando en el joven Ramiro una pasión por las telas que nunca se apagaría.

Después de culminar su ciclo básico, dejó de estudiar; los retomó años más tarde, en el Instituto Nacional y Escuela de Ciencias Comerciales María Josefa Rosado Lara.
Se graduó como perito contador en esta institución, gracias a la profesora Rosado Lara, pues ella lo motivó. Esta conexión con el lugar lo llevó a integrarse al claustro de maestros e impartió las materias de Caligrafía, Ortografía y Artes Plásticas.

Esta experiencia lo llevó a fundar el primer grupo de exalumnos bordadores lucianos, integrado aproximadamente por 50 personas, en su mayoría hombres, a quienes les transmitió sus conocimientos en el arte de bordar hilos de oro y plata.
Su fuente de inspiración fue siempre la imagen de la Santísima Virgen María, venerada en esta ciudad bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, cuya imagen permanece en la parroquia de Santa Lucía.

Fue presidente de la Hermandad de la Inmaculada Concepción de María Santísima desde 1965, nombrado por el cardenal Mario Casariego de Acevedo.
Debido a su talento, fue enviado a España con todos los gastos pagados para adquirir los materiales finos necesarios para confeccionar la túnica y el manto de la Santísima Virgen de Dolores.
En sus manos fueron creadas las vestiduras para imágenes procesionales de gran importancia, tales como Jesús de los Milagros y de la Parroquia, Jesús de La Merced de la capital y de La Antigua Guatemala; San José, Santo Domingo y Escuela de Cristo; los Nazarenos de Jocotenango y Mazatenango; El Señor de Trujillo de Villa Nueva y el Señor de las Tres Caídas de Tecún Umán, Ayutla, San Marcos.

Sus trabajos también se extendieron a parroquias e iglesias de estados de México, El Salvador y Estados Unidos. Además, diseñó el emblema municipal de la localidad, el cual luce el Gran Jaguar, ícono de la cultura luciana.
Recibió reconocimientos como el Legión de Santiago de los Caballeros de La Antigua Guatemala; como maestro distinguido por el Ministerio de Educación; la orden Cristo del Amor, por la Hermandad del Cristo Yacente de Santo Domingo; el nombramiento de Hijo Predilecto y la Orden del Jaguar, por la Municipalidad de Santa Lucía Cotzumalguapa, así como la Orden del Rosario, por la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, entre otros.

Poco antes de su partida, en el marco del aniversario de la ciudad en 2025, las autoridades municipales le rindieron un emotivo homenaje develando una plaqueta en su honor.
Falleció el pasado 15 de enero a la edad de 80 años, dejando un legado único en la comunidad católica y en el mundo de aquellos que pasaron por sus aulas en el municipio.





