Explora el cerro Quiac en Cantel, Quetzaltenango, una antigua fortaleza maya situada a 2,635 metros sobre el nivel del mar, donde la arqueología y las ceremonias ancestrales se unen en un paisaje natural impresionante.
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En el corazón de la aldea Chirijquiac, en el municipio de Cantel, Quetzaltenango, se eleva el Cerro Quiac, también conocido como K'iaq en idioma k'iche', un sitio arqueológico que resguarda parte importante de la historia y cosmovisión de los pueblos mayas del occidente del país.
Con una altitud aproximada de 2 mil 635 metros sobre el nivel del mar, este cerro no solo destaca por su imponente presencia natural, sino también por su valor espiritual, cultural y turístico.

De acuerdo con registros históricos, el Cerro Quiac data del período posclásico temprano, entre los años 900 y 1200 después de Cristo. Se cree que fue originalmente una fortaleza de los mayas mames, quienes habitaron la región antes de la expansión del pueblo quiché, que posteriormente tomó control del lugar.
Este pasado se evidencia en los restos de arquitectura precolombina que aún se conservan, distribuidos en dos grupos principales dentro del sitio.

Además, en el área se han identificado esculturas de piedra con figuras y decoraciones geométricas, de las cuales actualmente permanecen cuatro en el lugar. Estas piezas representan una muestra del conocimiento artístico y simbólico de las antiguas civilizaciones que ocuparon el cerro, convirtiéndolo en un espacio de gran interés para investigadores, historiadores y visitantes.
El valor del Cerro Quiac fue reconocido oficialmente en el año 2004, cuando el Ministerio de Cultura y Deportes lo declaró patrimonio cultural y natural de Guatemala.

Desde entonces, tanto autoridades como vecinos de la comunidad han trabajado en la conservación del sitio, promoviendo su importancia y fomentando el respeto hacia este espacio sagrado.
Más allá de su riqueza histórica, el cerro continúa siendo un lugar ceremonial activo. En sus alrededores se realizan rituales mayas, en los que guías espirituales y comunitarios llevan a cabo ceremonias que conectan con la energía del lugar, reafirmando su significado dentro de la cosmovisión ancestral. Para muchos habitantes, el Quiac es un punto de encuentro con la naturaleza y la espiritualidad.

La tradición oral también forma parte del atractivo del lugar. Algunas leyendas señalan que el cerro se formó a partir de una erupción del volcán Cerro Quemado, mientras que su nombre, K'iaq, ha sido interpretado como "pulga" en idioma k'iche'. Estas historias enriquecen la experiencia de quienes visitan el sitio, al combinar elementos históricos con el imaginario colectivo de la región.
En la actualidad, el Cerro Quiac se perfila como un destino turístico en crecimiento. Visitantes locales y extranjeros llegan atraídos por sus paisajes, senderos naturales y vistas panorámicas hacia distintas aldeas del occidente. El recorrido hacia la cima permite disfrutar de áreas boscosas y cultivos, en un entorno que combina naturaleza y cultura.

El acceso al cerro es gratuito y puede realizarse desde el cementerio de la aldea Chirijquiac. Para llegar, se debe tomar la ruta hacia Cito Zarco, ingresar por la aldea La Estancia y continuar hasta el centro de la comunidad, donde los vecinos orientan a los visitantes hacia el punto de ascenso. Desde allí inicia una caminata que, aunque requiere esfuerzo, recompensa con una experiencia única.
El Cerro Quiac no solo es un vestigio del pasado, sino un símbolo vivo de identidad para las comunidades de Cantel. Su preservación y valoración representan un compromiso colectivo por mantener viva la historia, la cultura y la espiritualidad que han dado forma a esta región del país.




