Descubre la historia de Sabor Yayuy, el emprendimiento zacapaneco que inició con Q50 y hoy es referente de innovación. Carlos Prera comparte sus claves para escalar un negocio basado en la identidad local y en una estrategia financiera de reinversión.
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En el ecosistema del emprendimiento, suele creerse que para materializar una idea se requiere de un capital ostentoso. Sin embargo, en el corazón de Zacapa, surge una historia que desafía este paradigma.
Sabor Yayuy, un negocio principalmente dedicado a la elaboración de mangonadas y productos derivados del mango, es el testimonio de cómo la visión y la perseverancia pueden transformar una inversión mínima de Q50 en una marca con identidad propia y gran aceptación.

Su fundador, Carlos Prera, inició esta aventura junto a su familia con un enfoque claro: aprovechar la riqueza agrícola de su región para ofrecer un producto de alta calidad. Lo que comenzó como una prueba, el 31 de enero de 2023, rápidamente se convirtió en un fenómeno local.
La clave de este crecimiento acelerado no ha sido la suerte, sino una estrategia basada en la identidad local, la gestión de suministros y la innovación constante.

Uno de los pilares de Sabor Yayuy es su origen. Prera destaca que la marca es 100 % zacapaneca, utilizando insumos producidos en la misma tierra donde se comercializan. La base de sus bebidas es el mango Tommy, cosechado en una finca local y el "michemix", un ingrediente esencial de la casa, también es de fabricación artesanal propia.
Este enfoque no solo reduce costos de logística, sino que crea un vínculo emocional con el consumidor. Al ver el logo de la marca, que integra elementos representativos de Zacapa, el cliente percibe que está apoyando la economía local mientras consume un producto fresco y auténtico.

Claves del éxito
El caso de Sabor Yayuy ofrece tres lecciones valiosas sobre cómo escalar un negocio pequeño:
- Empezar con lo que se tiene: Prera es enfático en que la falta de capital no debe ser una barrera. "Con Q50 comenzamos ese negocio, por eso la gente que quiere comenzar un negocio, que tiene una idea, no espere a tener miles de quetzales en la mano", asegura el emprendedor. El modelo consistió en reinvertir las ganancias progresivamente: de 50 a 100, luego a 150, hasta lograr la estabilidad para establecer un local formal.
- Garantizar el suministro anual: uno de los mayores retos de trabajar con frutas es la estacionalidad. Para evitar que el negocio se detenga cuando no hay cosecha, Prera estableció una alianza estratégica con un productor local que procesa y conserva el mango durante todo el año. Esto permite que el producto líder, la mangonada, esté disponible sin interrupciones.
- Innovación para combatir la monotonía: consciente de que el sabor del mango podría cansar al cliente frecuente, el negocio diversificó su menú. Hoy ofrecen mezclas con maracuyá, piña, coco y hasta frapés. Esta variedad asegura que el cliente siempre encuentre algo nuevo que probar, manteniendo la fidelidad hacia la marca.

Creatividad en el menú
La joya de la corona en cuanto a innovación es el ceviche de mango. Prera logró transformar una ensalada simple en una experiencia sensorial que engaña al paladar. Utilizando ingredientes tradicionales del ceviche (tomate, cebolla, cilantro, limón y salsas), sustituyó el marisco por trozos de mango Tommy. Esta propuesta agridulce ha tenido tal éxito que incluso ha evolucionado a versiones mixtas que incluyen camarón, satisfaciendo los gustos más exigentes.
"La clave de nuestro éxito es Dios, pero, en cuanto al producto, es el mango", afirma Prera, reconociendo que la calidad de la materia prima es innegociable. El negocio maneja precios competitivos que oscilan entre los Q20 y Q30, adaptándose a diferentes tamaños de envase (16, 20 y 24 onzas), ideales para mitigar el característico calor de la región.

Proyección y futuro
A pesar de tener solo tres años en el mercado, Sabor Yayuy ya ha trascendido las fronteras de Zacapa, participando en festivales en la ciudad de Guatemala, Puerto Barrios y otros municipios que solicitan su presencia.
El éxito de este emprendimiento radica en una fórmula simple pero potente: orgullo por lo propio, disciplina financiera y la capacidad de evolucionar junto al gusto del cliente. Es, sin duda, un ejemplo de que el éxito está al alcance de quien se atreve a dar el primer paso, incluso con solo Q50 en la bolsa.





