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El vestido, las joyas, detalles y lo que no se vio de la boda real

  • Por Soy502
La pareja se subió a un carruaje para saludar a las multitudes. (Foto: AFP) 

La pareja se subió a un carruaje para saludar a las multitudes. (Foto: AFP) 

Sola y radiante, así ingresó Meghan Markle a la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor para reunirse con su prometido el príncipe Harry, quien había llegado una media hora antes, para vivir una boda de ensueño. 

Los ahora duques de Sussex fueron la atención de 1 millón 400 mil personas que siguieron la ceremonia por televisión. Meghan eligió para su boda un vestido de la diseñadora británica Claire Waight Keller, directora creativa de la firma francesa Givenchy. 

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El vestido fue confeccionado con seda, de silueta A, con manga francesa y una discreta cola. Un vestido sobrio y sencillo acorde a Markle. Sus zapatos de punta alargada y satén creados también por Givenchy. 

Así era a cola del sencillo pero hermoso vestido. (Foto: AFP)
Así era a cola del sencillo pero hermoso vestido. (Foto: AFP)

El velo escondía la sonrisa de Markle, y en cuya estructura (la cola de cinco metros de largo) tenía bordados florales en la parte inferior que representan a los cincuenta y tres países de la Conmmonwealth. 

Así era el ramo de flores de la novia. (Foto: AFP)
Así era el ramo de flores de la novia. (Foto: AFP)

La duquesa también portaba en su ramo las flores Forget-me-Not, las favoritas de Diana de Gales, pedidas expresamente por los novios para recordar así su memoria. 

La novia decidió además lucir una sencilla tiara. Se trata de la tiara Filigree, una pieza de diamantes de la reina María de Teck, esposa de Jorge V, y abuela de la reina Isabel II.  

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La diadema data de 1932, mientras que su broche central de 1893.  La novia completó su atuendo con un peinado recogido bajo que dejó entrever los sencillos pendientes de diamantes de Cartier. 

Así lucía la diadema de la novia. (Foto: AFP)
Así lucía la diadema de la novia. (Foto: AFP)

Además lució un brazalete también de la misma marca en su muñeca derecha. 

También lució su naturalidad en el maquillaje, haciendo hincapié en la mirada con sombra en los ojos en una nueva era sobre las bodas reales. 

Así se observó a varias mujeres en las afueras del Castillo de Windsor. (Foto: AFP)
Así se observó a varias mujeres en las afueras del Castillo de Windsor. (Foto: AFP)

El ingreso

Esos mismos vientos de modernidad soplaron cuando Meghan Markle entró en la capilla. En ausencia de su padre, impedido aparentemente por cuestiones de salud, la novia entró sola, seguida por sus pajes, una encantadora corte de niñas y niños. 

Recién a medio camino del altar se reunió con su futuro suegro, el príncipe Carlos de Gales, quien ayer aceptó "con placer" hacer el último tramo del recorrido a su lado. Símbolo fuerte y ruptura de la tradición: por primera vez, una novia real fue "acompañada" y no "entregada" al futuro esposo.

Los anillos

Para esta ocasión, el anillo de Meghan Markle ha sido creado a partir de una pieza de oro galés, regalado personalmente por su Majestad la Reina. Mientras que el anillo del Príncipe Harry será uno de platino con un acabado texturizado. Ambos anillos fueron elaborados en el taller Cleave and Company.

El obispo

El titular de la iglesia Episcopal, el reverendo Michael Bruce Curry, fue el encargado de pronunciar el sermón de la boda real.  

Curry, de Chicago, viajó a Inglaterra desde el jueves para oficiar la ceremonia, misma que fue acompañada por el reverendo David Conner y el arzobispo de Canterbury, Justin Welby quien los proclamó finalmente marido y mujer. 

Welby bautizó a Markle antes de su boda con Enrique, nieto de la reina Isabel II, la autoridad suprema de la Iglesia Anglicana.

19 de mayo de 2018, 07:05

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