Tras disfrutar de dos días de descanso, el Real Madrid regresó este miércoles a los entrenamientos en la Ciudad Deportiva de Valdebebas con una intensa sesión que se prolongó durante cerca de tres horas. El protagonismo fue para el trabajo físico, dirigido por Antonio Pintus, quien volvió a implementar uno de sus métodos más característicos: las máscaras de hipoxia.
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Este regreso al trabajo marca el comienzo de un tramo decisivo de la temporada. El conjunto blanco afronta dos semanas sin compromisos intersemanales, con partidos únicamente los fines de semana, un escenario ideal para reforzar la preparación física antes de volver a la acción europea. La siguiente cita en la Champions League llegará el 17 de febrero, cuando el equipo se mida al Benfica en la ronda eliminatoria.
Pintus, que retomó plenamente sus funciones como preparador físico el pasado 12 de enero tras la salida de Xabi Alonso, lideró una sesión centrada en evaluar y optimizar el estado físico de la plantilla. Para ello recurrió a las conocidas máscaras, una herramienta habitual en su metodología de trabajo.
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Estos dispositivos cubren nariz y boca y permiten controlar la cantidad de oxígeno que recibe el jugador, además de registrar datos como la frecuencia cardíaca, las pulsaciones por minuto y el rendimiento general. Su uso simula condiciones de alta exigencia física, similares a entrenamientos realizados en altitud, aunque se lleven a cabo sobre el césped habitual.
Aunque el propio Pintus ha admitido en ocasiones que este tipo de pruebas no son especialmente populares entre los futbolistas, considera que son esenciales para obtener un diagnóstico preciso del estado físico individual. Con esa información, el cuerpo técnico busca diseñar una planificación específica para las próximas semanas, con el objetivo principal de elevar el nivel físico del equipo de cara al tramo decisivo del curso.




