En Pixabaj, Sololá, comenzó una historia marcada por el color. Un concurso escolar fue el primer acercamiento formal a la pintura; con el tiempo, esa experiencia se transformaría en una vocación que hoy cubre muros en distintos departamentos del país.
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Agust Julajuj migró a la capital a los 10 años, pero su origen continúa presente en cada obra. La indumentaria maya y los paisajes del altiplano aparecen como símbolo de identidad y memoria. "Influyó bastante", afirma al explicar cómo sus raíces definen la temática que desarrolla.
No tuvo formación académica en arte. Aprendió observando exposiciones, analizando técnicas y practicando hasta perfeccionar el trazo. El óleo representó un desafío mayor. "Descubrir el óleo fue algo difícil porque no tenía quien me guiara", recuerda. Dominar su textura y profundidad amplió sus posibilidades creativas.

El paso del lienzo al mural llegó de forma natural. Empezó pintando en un espacio de su vivienda y pronto recibió invitaciones para intervenir colegios, iglesias y áreas turísticas. Cada proyecto significa crecimiento personal. "No importa el tamaño del muro, sino el resultado", sostiene.
Con 22 años de trayectoria, ocho dedicados por completo a la pintura, enfrentó etapas sin encargos y responsabilidades familiares que exigieron firmeza. A pesar de ello, nunca consideró abandonar.

Para este año se ha propuesto perfeccionar el realismo en retratos y paisajes, y continuar aceptando proyectos en cualquier rincón del país. Su meta es clara: que cada obra supere a la anterior y deje una huella duradera.
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Murales
Su trayectoria incluye entre 70 y 80 murales en departamentos como Sololá, Chichicastenango, Totonicapán y Petén, además de proyectos en la capital.
En Patzún se encuentra el más grande: una obra de 18 metros de largo por 7.5 de alto. También destaca un mural de 17 metros en las faldas del volcán Acatenango, en un área turística.
Familia
Siempre contó con el respaldo de sus padres y hermanos, quienes lo animaron a continuar aun cuando el trabajo escaseaba. Asegura que esa motivación fue clave en los momentos más difíciles.
Actualmente, es responsable de dos sobrinos que quedaron huérfanos. Ambos encontraron en la pintura una inspiración y comienzan a seguir sus pasos, prolongando el legado artístico dentro de la familia.




