El Organismo Ejecutivo vuelve a urgir al Congreso de la República para que agilice la aprobación de la Ley Antilavado.
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El presidente Bernardo Arévalo aseguró que la aprobación de la denominada Ley Antilavado no responde a un "capricho" del Gobierno, sino a una urgencia vinculada con la lucha contra el crimen organizado, la estabilidad económica y la protección del sistema financiero del país.
Durante la conferencia de prensa La Ronda, realizada en el Palacio Nacional de la Cultura, el mandatario volvió a pedir al Congreso de la República que apruebe la iniciativa impulsada por el Ejecutivo.
La denominada Ley Antilavado busca actualizar la legislación en materia de prevención y combate al lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
"Hace tiempo, nuestro gobierno presentó ante el Congreso de la República una invitación a decidir. A decidir si perseguimos la ruta del dinero sucio que solventa la corrupción y el narcotráfico, o si dejamos las cosas como están", declaró el gobernante.

Sostuvo que la legislación constituye una herramienta fundamental para combatir el crimen organizado y proteger a las familias guatemaltecas.
Arévalo recalcó que distintos sectores sociales y económicos han manifestado respaldo a la iniciativa, lo que a su criterio, refleja la importancia que tiene para el país avanzar en la actualización del marco legal financiero.
Aseguró que el Ejecutivo "ya tomó su decisión, pero se sigue postergando su aprobación en el Congreso" por lo que los diputados "tienen la oportunidad de apoyar prontamente esta ley.
"Corremos el riesgo, si no se aprueba, de caer en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional, lo cual no es un peligro abstracto", advirtió el presidente.
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Explicó que las repercusiones de una eventual inclusión en esa categoría afectarían directamente aspectos clave de la economía nacional, como las remesas familiares, las corresponsalías bancarias, el acceso al crédito y la inversión extranjera.
"Afecta a las remesas en forma concreta y a la inversión extranjera. Es un elemento fundamental para hacer que nuestro país siga avanzando", indicó el mandatario.
Subrayó que la aprobación de la normativa debe realizarse manteniendo los estándares internacionales requeridos para evitar sanciones o cuestionamientos internacionales hacia Guatemala.
El gobernante fue enfático en señalar que el debate sobre la legislación trasciende intereses políticos coyunturales y responde a necesidades estructurales del país.

"Legislar en esta materia no es un capricho de un Gobierno de turno, sino que es una urgencia que sirve a todo el país", afirmó Arévalo.
Agregó que la iniciativa ya cuenta con el respaldo de múltiples sectores de la sociedad y del sistema financiero, debido a que existe consenso sobre la necesidad de fortalecer la confianza económica y financiera de Guatemala.
"La ley antilavado hoy cuenta con el respaldo de múltiples sectores de la sociedad y del sistema financiero porque todos queremos que la inversión y la estabilidad en nuestro país aumenten y mejoren", sostuvo el presidente.
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Asimismo, reiteró que no aprobar la ley podría provocar consecuencias directas sobre la economía nacional y elevar los costos financieros tanto para empresas como para familias guatemaltecas.
"Sin una ley antilavado, corremos el grave peligro de caer en un listado de países que no han modernizado su sistema financiero y su sistema jurídico contra el lavado", indicó el mandatario.
Finalmente, hizo un llamado al Congreso para acelerar la discusión y aprobación de la normativa ya que "las familias de Guatemala esperan un Congreso que los escuche y les responda" por lo que espera que los legisladores no defrauden a la población.




