Yulissa Estrada, una joven de Suchitepéquez, lidera Jabones Luli, un exitoso emprendimiento de cosmética natural nacido de una necesidad personal.
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Para escalar negocios similares en Guatemala, es fundamental cumplir con requisitos legales como la inscripción en la SAT, obtener la patente de empresa y tramitar la licencia sanitaria, garantizando así la seguridad del consumidor y el crecimiento formal de la marca.

Yulissa Estrada, una joven emprendedora de 21 años originaria de la aldea Chocolá, comunidad de San Pablo Jocopilas, Suchitepéquez, ha transformado una necesidad personal en un proyecto de vida.
Debido a que su piel es sumamente delicada y algunas de las opciones comerciales suelen causarle irritación, Yulissa decidió buscar una alternativa natural que ahora es todo un proyecto productivo.
Esta travesía comenzó formalmente en 2024, gracias a su participación en un evento de servicio cívico dirigido a jóvenes de áreas rurales.

Mientras los otros participantes se enfocaban en la agricultura, aprovechó los cursos de gastronomía y cosmética para dar vida a Jabones Luli, un nombre que rinde homenaje al cariñoso apodo que su padre le dio desde la infancia.
Con ocho meses de trayectoria, Jabones Luli ofrece productos elaborados a base de glicerina natural, enriquecidos con ingredientes como miel de abejas, avena y arroz.
Cada unidad tiene un costo de Q20, representando el esfuerzo de una joven que divide su tiempo entre el trabajo y sus estudios en la Universidad de San Carlos, sede Mazatenango.
"Lo más difícil es dar el primer paso", comentó; también ha contado con el respaldo de su familia, amigos y el apoyo de la comuna para promocionar su marca y alcanzar un mercado más amplio. Su meta es clara: convertir este emprendimiento en una empresa sólida que brinde empleo y oportunidades de superación a otras mujeres de su comunidad.
A medida que emprendimientos como el de Yulissa crecen, es vital profesionalizarse. Según el asesor legal de la firma Salazar-Muñoz, si planeas lanzar productos de cuidado personal en Guatemala, no basta con tener un buen empaque; el cumplimiento legal es el cimiento del éxito.
Antes de vender, debes estar inscrito en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), poseer una patente de empresa y emitir facturas; si el producto es cosmético, los requisitos se vuelven más específicos para garantizar la seguridad del consumidor.

Si fabricas tú mismo, tu espacio requiere una licencia sanitaria que acredite buenas prácticas de higiene. Además, la etiqueta debe detallar ingredientes, fecha de caducidad y fabricante.
Registrar tu marca garantiza exclusividad sobre tu nombre y logo. Asimismo, si delegas la producción, un contrato de maquilación es esencial para proteger la propiedad de tu fórmula.
Invertir en la legalidad desde el inicio permite a emprendedores vender con total confianza, acceder a estantes en farmacias o tiendas y asegurar que su sueño se construya sobre una base sólida.




