Descubre la fascinante historia del Divino Justo Juez de Samayac, Suchitepéquez. Desde la leyenda del escultor desconocido que le dio origen hasta su fama como el "Abogado del Pueblo" y la fe que despierta en la comunidad católica.
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Desde el siglo pasado, el fervor por el Divino Justo Juez de Samayac, Suchitepéquez, tiene una de las crónicas más fascinantes de la tradición oral de la comunidad católica en Guatemala.
La leyenda más extendida cuenta que un escultor, de identidad desconocida, llegó al pueblo con una caja de madera; pidió alojamiento y herramientas, advirtiendo que nadie debía molestarlo.

Tras varios días de silencio absoluto, los pobladores abrieron la habitación en la que había estado trabajando el artista, pero solo encontraron la estatua del Justo Juez terminada, sin rastro del escultor.
A decir de otros feligreses, la devoción por la imagen comenzó en el municipio en 1948 y desde entonces se ha convertido en símbolo de identidad espiritual para la comunidad. Así lo recuerda Joel Chuc, tesorero de la Hermandad de Jesús Nazareno, Virgen de Dolores y Señor Sepultado.

Por ello, la capilla del Señor Justo Juez se ha convertido en punto de peregrinación, especialmente durante la Cuaresma. "Visitantes de diferentes lugares vienen a la capilla por la creencia en la imagen y sobre todo porque es Dios quien se manifiesta a través de ella", expresó Chuc.
La figura es una obra de arte sacro de madera policromada, con una expresión de serenidad y autoridad. La historia determinó que la pieza fuera considerada milagrosa.
Esta representa a Jesús en el momento de su juicio ante Poncio Pilato; sin embargo, en este lugar, la figura adquirió una identidad propia, pues no es solo visto como un Cristo sufriente, sino como un magistrado celestial que tiene el poder de intervenir en asuntos legales, conflictos de tierras y protección contra injusticias.
Tradicionalmente, viste de rojo intenso, que simboliza tanto la sangre derramada como la realeza y la victoria sobre la muerte; también se asocia con la fuerza y la protección contra las envidias.

Además, cuenta con un resplandor de plata que rodea su cabeza, un elemento barroco que denota su divinidad, y que, para los fieles, representa la luz sobre la verdad que aclara cualquier situación oscura.
Su principal festividad es el Tercer Viernes de Cuaresma, un evento que transforma a Samayac en el epicentro de la fe en la costa sur, pues miles de peregrinos llegan para agradecer los milagros de salud y bienestar familiar.

Debido a que es visto como el "Abogado del Pueblo", se cree que cuando una persona es víctima de una calumnia o enfrenta un proceso legal injusto, el Justo Juez inclinará la balanza a su favor. Esta reputación ha hecho que abogados, litigantes y personas en conflicto viajen de todo el país para encender una vela en su santuario.
Aunque, para muchos guías espirituales, el Justo Juez está vinculado con energías de justicia ancestral. Es común ver ceremonias donde las velas de colores, el incienso de copal y el aguardiente forman parte del rito de petición.
Se dice que escucha a todos; por ello, es común ver a los creyentes susurrarle directamente sus problemas legales o familiares, tratándolo no como una estatua, sino como un confesor y abogado presente.
Hoy, la imagen sigue siendo un faro de esperanza en un mundo donde la justicia humana a veces falla; el Justo Juez representa la promesa de una justicia divina e implacable que siempre llega.





