Después de 18 años de su creación, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) atraviesa una etapa de modernización que combina expansión territorial, tecnología y eficiencia operativa.
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Desde 2022, bajo la dirección de la doctora Ingrid Johanna Romero Escribá, la institución ha priorizado acercar los servicios periciales a la población y fortalecer la respuesta al sistema de justicia.
Uno de los avances más visibles es la ampliación de cobertura mediante nuevas subsedes municipales y departamentales, así como clínicas forenses dentro de centros de privación de libertad. Actualmente, hay cuatro clínicas adentro de Pavón y Pavoncito, Fraijanes, Renovación I y Granja Canadá, en Escuintla.
"Este modelo no solo reduce traslados y riesgos, sino que permite respuestas más rápidas", afirmó la directora durante entrevista con Nuestro Diario.
Equipo renovado
Añadió que la transformación digital ha marcado un antes y un después, ya que la implementación del dictamen electrónico y su envío inmediato al Ministerio Público (MP) agiliza procesos, reduce costos y mejora la comunicación interinstitucional.
El fortalecimiento también se refleja en los Laboratorios de Criminalística, pues hay 13 especialidades del Departamento Técnico Científico, donde microscopios de última generación, cromatógrafos de gases y tecnología avanzada en genética han elevado la calidad y precisión de los análisis.
"Balística y tanatología forense están entre los servicios de mayor demanda. El primero analiza armas, proyectiles y evidencias clave para el MP y el Organismo Judicial, mientras que Tanatología apoya la necroidentificación de fallecidos, con genética y odontología cuando métodos tradicionales no son suficientes", explicó Romero.
Desafíos
Otro proyecto en puerta es la creación del laboratorio de siniestros viales, en respuesta a la alta incidencia de muertes por accidentes de tránsito en el país. Su implementación, prevista en fases, busca aportar evidencia científica para esclarecer estos hechos.
Según la funcionaria, aunque persisten desafíos como la alta carga de trabajo y limitaciones de personal y presupuestarias, los avances reflejan una institución en evolución, enfocada en brindar resultados confiables y oportunos para fortalecer la justicia guatemalteca.



