Conoce la historia de Distixela en Quetzaltenango, el negocio que inició como una marca de moda urbana con identidad cultural y evolucionó a ser una óptica especializada que responde a las necesidades de salud visual de la población.
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En 2019, el emprendedor quetzalteco David Leonardo Son decidió apostar por una propuesta diferente para el mercado local. Su idea era crear una marca que combinara la moda urbana con elementos tradicionales de Guatemala.
Ofreció a los habitantes de Quetzaltenango prendas que reflejaban la identidad cultural, orgullo por las raíces y un estilo contemporáneo. De esta iniciativa nació Distixela, un proyecto que en sus inicios se enfocó en la venta de ropa y accesorios.

El emprendimiento comenzó con el diseño y comercialización de gorras, pulseras y sudaderos, productos que incorporaban detalles inspirados en tejidos tradicionales guatemaltecos. La intención era fusionar lo moderno con lo autóctono y presentar una alternativa diferente dentro del mercado de la moda local.
Sin embargo, el rumbo del negocio cambió en 2020, cuando David decidió aprovechar su experiencia profesional para diversificar la propuesta. Durante 11 años trabajó en el área de optometría, experiencia que adquirió tras laborar en distintas ópticas, lo que le permitió conocer a profundidad las necesidades de la población en el cuidado de la salud visual.

"En el tema de los lentes llevo 11 años trabajando, ya que trabajé en ópticas y por eso nació la idea de la óptica", explicó el emprendedor al recordar el momento en que decidió integrar lentes al catálogo de productos.
La llegada de la pandemia marcó un punto de inflexión para el proyecto. Las dinámicas de consumo cambiaron y muchos emprendimientos tuvieron que adaptarse a nuevas realidades. En el caso de Distixela, la producción de ropa comenzó a volverse más lenta y menos rentable, mientras que la demanda de lentes empezó a incrementarse entre la población.

"Pudimos ver que el tema de la ropa y su producción era más lenta, y nos dimos cuenta de la necesidad que crecía para el uso de lentes", comentó Son.
Ante este panorama, el emprendimiento tomó una decisión estratégica y optó por enfocarse completamente en el área óptica. Con el paso del tiempo, Distixela dejó de ser únicamente una propuesta de moda para convertirse en un negocio dedicado principalmente a la salud visual, ofreciendo lentes y atención especializada para quienes buscan mejorar su calidad de vida.

Actualmente, el negocio cuenta con una sede en Quetzaltenango, desde donde se atiende a la población que requiere servicios y productos relacionados con la visión. Además, el proyecto ya contempla planes de expansión, con la apertura de una nueva sucursal prevista para el próximo año.
Para David Leonardo Son, una de las claves del crecimiento ha sido adaptarse a las necesidades reales de los clientes. Por ello, el negocio ha implementado horarios de atención flexibles, incluyendo noches y fines de semana, lo que permite que personas con jornadas laborales extensas puedan acceder al servicio.
"El poder atender en horarios que no son comunes, por ejemplo en la noche o fines de semana, cuando la población no está tan ocupada, ha permitido que el negocio pueda crecer", destacó.

Especialistas en emprendimiento señalan que identificar nichos de mercado y responder a necesidades específicas es fundamental para el éxito de un proyecto. En ese sentido, el negocio refleja cómo la experiencia previa, la capacidad de adaptación y la visión empresarial pueden convertir una idea inicial en un negocio sólido y en constante evolución.
Lo que comenzó como una propuesta de moda alternativa con identidad cultural, hoy se ha consolidado como una opción accesible en el ámbito de la salud visual en Quetzaltenango, demostrando que, en tiempos de cambio, reinventarse puede ser la clave para crecer y mantenerse vigente.





