Monumentos de piedra conocidos como Nahuales resguardan el parque central de San Juan Comalapa y reflejan la cosmovisión kaqchiquel, siendo hoy un símbolo de identidad cultural y uno de los sitios más visitados de Chimaltenango.
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En el corazón del parque central del municipio de San Juan Comalapa, Chimaltenango, custodiando silenciosamente a la población, se alzan los enigmáticos monumentos de piedra conocidos como los Nahuales o Balam.
Más que esculturas, son considerados guardianes ancestrales, cuya historia es un testimonio vivo de la resistencia, la identidad y la espiritualidad del pueblo kaqchiquel residente en Chixot, la "tierra de los comales".

El académico comalapense German Curruchich relata que dos de estas figuras fueron localizadas en las áreas de Tasbalaj y Paquejmuj, hacia 1964. "Su hallazgo no pasó desapercibido, y pronto un arqueólogo extranjero intentó sacarlas del país", recordó.
Fue entonces cuando la comunidad demostró su poder. La población se opuso firmemente a que sus guardianes ancestrales fueran extraídos de su tierra, perdiendo su conexión con el legado de sus mayores si iban a terminar expuestos en un museo, embodegados en una universidad o en manos de coleccionistas privados.

"En un acto de defensa del patrimonio cultural, se impulsó la idea de resguardarlos y honrarlos en un espacio público", detalló Curruchich.
Gracias a la iniciativa de varios jóvenes comalapenses, los pesados monumentos fueron trasladados con sumo cuidado y colocados definitivamente en el parque central.
Según la creencia popular, el sitio ya era considerado sagrado desde antes de la llegada de los españoles, por lo que fue considerado el lugar correcto para el emplazamiento de las esculturas.

Permanencia
Hoy, los Nahuales no están dispuestos al azar. Se encuentran estratégicamente colocados siguiendo las direcciones de los cuatro puntos cardinales, simbolizando protección integral y la conexión con el cosmos.
"Cada uno carga consigo un fragmento de la rica historia y cosmovisión kaqchiquel, representando a los guardianes que vigilan el territorio y el conocimiento", explicó Curruchich.

Su significado trasciende lo histórico para sumergirse en lo espiritual, ya que el sitio es reconocido como un importante lugar ceremonial Oxlajuj Noj.
Los Nahuales de Comalapa son, por lo tanto, mucho más que piedra antigua. Son símbolos de resistencia cultural, pilares de fe viva y mudos narradores de la identidad de Chixot.
"Su permanencia en el parque central es un recordatorio diario de que la historia la escriben, y sobre todo la defienden, los pueblos que honran su memoria", finalizó Curruchich.

Para muchos, los Nahuales continúan siendo símbolo de protección y guía espiritual, convirtiendo el espacio en un sitio donde se realizan actividades tradicionales que mantienen viva la herencia cultural del municipio.
De ahí que figuren como el recordatorio de un pasado remoto, a la vez cercano, para establecer continuidad con la población actual y proyectarla hacia el futuro.




